Cine

'El Gran Carnaval' o cómo Billy Wilder predijo el sensacionalismo en los medios

Marco Herrera

Miércoles 27 de febrero de 2019

2 minutos

El director de 'El Apartamento' ya retrató el amarillismo periodístico hace medio siglo

Kirk Douglas y Robert Arthur en 'El Gran Carnaval' (1951) (Paramount Pictures)

En 1951 Billy Wilder escribía y dirigía El Gran Carnaval (Ace in the Hole) con Kirk Douglas a la cabeza del reparto. La película trata sobre Chuck (Douglas), un ambicioso periodista neoyorquino que acaba trabajando para un pequeño periódico de Nuevo México. Cuando Chuck se entera del caso de Leo Minosa, un vecino de la zona dueño de un restaurante y un motel que ha quedado atrapado en una gruta que ha sufrido un derrumbe, ve la oportunidad perfecta para hacer un gran reportaje y ganarse el derecho de volver a Nueva York.

El periodista se va ganando el favor del sheriff para controlar el proceso de rescate y el de la mujer de Minosa para exclusivas y morbosas entrevistas con ella y también con el hostelero atrapado. Su persuasión consigue incluso alargar la estancia en la gruta de Minosa y así cebar la noticia y su popularidad. Al lugar acaban llegando medios nacionales, curiosos, turistas... convirtiendo los alrededores de la gruta en una auténtica feria de oportunistas.

La historia que inspiró a Wilder para este film está basada en dos hechos reales, uno ocurrido en Kentucky en 1925, donde W. Floyd Collins quedó atrapado en una cueva que él mismo había descubierto. El otro se trata del caso de una niña llamada Kathy Fiscus, que cayó en un pozo en San Marino (California).

Periodismo actual

La película predijo un tipo de periodismo que se fue haciendo habitual años más tarde, pero que desde que llegó no parece haberse ido. No parece exagerado decir que determinado periodismo sigue fomentando "carnavales" como el de la película de Wilder, mediante "especialistas" en periodismo de sucesos que aportan datos que están bajo secreto de sumario, periodistas sin ninguna formación en determinados ámbitos opinando de ellos, exclusivas con familiares de víctimas o verdugos... 

La película muestra que la fórmula del sensacionalismo encuentra diferentes flecos a los que agarrarse y sacarles partido durante días sin aportar apenas información objetiva y valiosa para la información del lector/espectador. Y es en ese relleno de paja donde medios y periodistas ceban la noticia pasando a convertir un suceso en un auténtico serial. Wilder con El Gran Carnaval (1951) quiso llevar a la hipérbole este tipo de periodista y periodismo, pero si echara un vistazo a la televisión, vería que ha dado en el clavo.

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