Cine

Llega a las librerías 'Maestro Scorsese. Retratos de un cineasta americano'

65ymás

Miércoles 20 de mayo de 2020

5 minutos

El libro hace un recorrido por la vida y la obra del director que cumple seis décadas de trayectoria

Scorsese

Acaba de publicarse Maestro Scorsese. Retratos de un cineasta americano (Ed. Libros Cúpula), escrito por el periodista, guionista y productor valenciano Pau Gómez. Se trata de un libro que hace un recorrido por la vida y la obra del director, que cumple seis décadas de trayectoria. Analiza su estilo, sus influencias y toda su filmografía de la mano de 28 directores españoles de gran prestigio como Rodrigo Cortés, Cesc Gay, Mariano Barroso, Juanma Bajo Ulloa, Daniel Calparsoro, Gracia Querejeta, Agustín Díaz Yanes, Oriol Paulo o Rodrigo Sorogoyen. Se trata de una obra imprescindible para los seguidores de Scorsese, y para los amantes del séptimo arte.

Llega a las librerías "Maestro Scorsese. Retratos de un cineasta americano"

El nombre de Martin Scorsese está y estará siempre entre los más relevantes creadores cinematográficos de todos los tiempos. Nieto de emigrantes italianos, creció en el barrio neoyorkino de Little Italy entre bandas de crimen organizado, matones y trapicheros. Alentados por el American Dream muchos de ellos vieron frustrado su sueño de tener una vida mejor y se abandonaron a la delincuencia.

Martin era un niño asmático y enfermizo que creció en ese ambiente de violencia y desencanto con la vida, con la idea de que nunca podría conseguir nada. Su salida fue frecuentar muchos cines, sumergirse en sus historias y, más adelante, estudiar en la NY Film School. Ese niño en el que nadie creía consiguió precisamente materializar ese American Dream y convertirse en una figura de éxito.

La huída hacia el cine

Martin Scorsese

Martin era un niño asmático y enfermizo que creció en el ambiente de violencia y desencanto del Little Italy que siempre quiso abandonar. Fue entonces cuando Scorsese, todavía un niño, comenzó a frecuentar las salas de cine acompañado por su padre. Se convirtieron en su particular refugio: por un lado, le mantenían entretenido mientras se protegía del duro invierno neoyorquino; por otro, allí se sentía a salvo de los matones y trapicheros que se movían por el barrio.

Y fue así, casi por casualidad, como Scorsese huyó hacia los mundos lejanos y fantásticos que se sucedían ante sus ojos, una evasión que se consumaría cuando, siendo ya un adolescente y recuperado de su asma, se desplazaba de un lado a otro de la ciudad en busca de ese cine donde se proyectaba un título concreto que estaba ansioso por descubrir.

Lo que vino a continuación es de sobra conocido: Scorsese ingresó en la NY Film School y acabó convirtiéndose en uno de los cineastas más importantes de su generación, además de en un hombre tremendamente rico. Paradójicamente, el nieto enfermizo de unos inmigrantes italianos alcanzó el Sueño Americano sin pretenderlo, después de huir de un lugar que representaba la cara más amarga de ese deseo de riqueza y prosperidad.

En su pensamiento, el ideal era posible, pero solo para aquellos que no vivían obsesionados con él. Esta reflexión recorre la mayor parte de las obras de Scorsese. En ellas, los protagonistas, como en su día hicieran los antepasados del realizador, persiguen a toda costa una vida mejor hasta el punto de conformar su única razón de ser, si bien tanta obcecación solo les conducirá al fracaso. Por el camino, nunca llegarán a saborear el éxito y, si lo hacen, la caída será rápida y dolorosa.

Películas inolvidables

Su filmografía es un reflejo de esa sociedad en la que se crió, poblada de personajes que quieren ser alguien en la vida, delincuentes de poca monta, viles matones, mafiosos y triunfadores ahogados por su propio éxito. Es una filmografía tan amplia como apabullante y son muchas las películas que en ella destacan y que se abordan en Maestro Scorsese.

De Taxi Driver Mariano Barroso escribe que "lo primero que recuerdo es el taxi entrando en el parking y la panorámica que se movía en dirección opuesta al coche. La cámara no mostraba al auto entrando en el local, sino que giraba sorprendentemente para mostrar el lugar, el garaje de la empresa para la que trabajaba Travis Bickle, y recogía más tarde al taxi que volvía a entrar en cuadro. Aquel plano se me quedó clavado y lo revisé una y otra vez cuando pude ver la película en VHS. Esa panorámica define en mi memoria la obra de Scorsese y su personalidad como cineasta". 

Dani de la Orden explica que "lo que más me fascina de ¡Jo, qué noche! es el modo en que Scorsese aborda el tono de la película. Se trata de ese universo en el que tantas veces nos ha sumergido: los bajos fondos de Nueva York, las carreteras húmedas y humeantes, llenas de pordioseros y de gente que vive al margen de la ley. Aquí la máxima diferencia reside en cómo Scorsese se enfrenta a diferentes situaciones que pertenecen a ese universo que ha ido creando a lo largo de su carrera: la ciudad salvaje. Se trata de una comedia, cierto, pero una comedia en la que el maestro nos lleva a casas de mujeres maltratadas por misteriosos maridos, en la que asistimos a muertes por sobredosis a las que no le da más importancia que a cualquier otro suceso".

Dani de la Torre asegura que "con Uno de los nuestros, Scorsese se rasga las vestiduras y muestra su lado más indómito y transgresor hasta el momento. El formalismo y clasicismo narrativo de sus anteriores películas salta por los aires modernizando el género, y de paso, el cine. Utiliza la steadicam para la presentación de los personajes principales, mostrándonos los escenarios donde habitan y, a la vez, al resto de secundarios con los que conviven. El particular uso de la voz en off da paso a personajes hablando a cámara, mientras los planos congelados captan el instante exacto en que el director nos invita a hurgar en la mente de los protagonistas.

Paula Ortiz explica "El irlandés pudiera parecer la consecución de una saga, una historia más de la mafia, pero el sentido, el poso y la impronta que deja es mucho más profunda. No son muchas las películas que se atreven a ir directamente a la raíz con esa contundencia y esa significación ética tan decisivas como hace Scorsese en esta ocasión. Junto a cineastas como Coppola, De Palma, Spielberg o Lucas, él forma parte de esa generación a quienes muchos consideramos los padres fundadores del relato cinematográfico moderno, autores capaces de transportarnos a través de la experiencia humana más cercana a épocas, mundos, y vivencias esenciales en cada una de sus películas.

 

En definitiva, el cine de Scorsese ha influido a lo largo de los años en el lenguaje cinematográfico, creando un sello personal que muchos directores actuales reconocen como influencia. Fue un innovador absoluto en el uso narrativo de los travelling o la steady cam, rompiendo muchos esquemas formales previos

Los perseguidores de un sueño imposible

Sus personajes hacen siempre referencia a ese contexto en el que vivió, incluso a sí mismo, pues experimentó en sus propias carnes el lado amargo del triunfo. Scorsese vivió una época oscura sumido en las drogas y en sus demonios internos, algo que quedó reflejado posteriormente en películas como Toro Salvaje o El lobo de Wall Street.

Cuando Scorsese dice: "En cada calle, en cada ciudad, hay un donnadie que sueña con ser alguien", se está refiriendo al recuerdo de sus propios padres, que siempre ha acompañado al cineasta y a muchos hombres y mujeres de su cine que intentan escapar de sus alienantes existencias y lograr la notoriedad que su humilde procedencia parece haberles negado.

Nacidos en el seno de familias pobres, estos personajes tratarán de sobreponerse a sus penurias económicas mostrando una fe inquebrantable en el Sueño Americano. Los perdedores de Scorsese, más allá de los apuros económicos, se ven obligados a enfrentarse a traumas, fracasos sentimentales y a la pérdida de seres queridos, además de a un terrible sentimiento de culpa que les acompaña desde hace tiempo.

Algo que también se refleja muy claramente en títulos como Alicia ya no vive aquí donde retrata a un ama de casa que quiere hacer carrera como cantante tras la muerte de su marido o el protagonista de New York, New York que sueña con convertirse en un saxofonista de éxito en los años posteriores a la segunda guerra mundial.

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