El cambio

Allá por el 1998, se puso de moda entre los ejecutivos un librito de 106 páginas escrito por el psicólogo estadounidense Spencer Johnson en forma de parábola, en el que afronta el hecho de adaptarnos en un mundo en constante cambio, Quién se ha llevado mi queso.

Dos ratones y dos liliputienses en un laberinto tienen a su disposición un almacén de queso. Un día, cuando llegan al local, lo encuentran vacío, sorprendiéndose, porque ellos tienen derecho a su queso.

El queso representa cualquier cosa que queramos alcanzar, amor, dinero, trabajo, felicidad…  y el laberinto es el mundo real.

Nos enseña que todo cambia, lo que estaba seguro de pronto ya no lo está, las fórmulas que sirvieron en otros tiempos ahora pueden quedar obsoletas, lo único que es constante es el cambio.

En este momento de la “Nueva normalidad” no hemos entendido que la normalidad lleva por delante el adjetivo que la define “nueva”, por lo que no es lo de siempre… es algo diferente y hay que actuar en consecuencia, un virus, algo tan pequeño que no podemos ver y tan desconocido que no podíamos prever, ha puesto todo lo que creíamos seguro patas arriba.

¿Aprenderemos a buscar otras formas para vivir? O nos seguiremos lamentando de lo que nos ha cambiado la vida que creíamos inmutable. 

El turismo, algo que representa el 14% del PIB, de pronto no está. ¿Para que nos sirven ahora esos hoteles abundantísimos e inmensos del todo incluido si no hay gente para llenarlos?

Un cambio tan pequeño como un virus, un microorganismo, nos ha dejado fuera de juego.

¿Buscaremos nuevas formas de economía que no dependan tanto de los servicios o seguiremos esperando la llegada de clientes a quienes servir?

El cambio ocurre, anticipémoslo, no nos aferremos a viejas ilusiones, los pequeños cambios son la base de los grandes cambios, hay que prepararse para poder adaptarse rápidamente y poder cambiar una y otra vez.

Hay dos formas de ser engañado: una consiste en creer lo que no es cierto y la otra es negarse a creer lo que es cierto.
​Soren Kierkegard


Antonia Blanes Hermida, Graduada Senior - Vocal de Fegaus

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Paulino González Fernández Hace 13 días
Esta reflexión del QUESO, viene como anillo al dedo sobre las PENSIONES. yO vengo pregonando lo que decía Einstein. SI QUIERES SOLUCIONES DISTINTAS NO HAGAS SIEMPRE LO MISMO. Es,ni más ni menos, lo que dice la AUTORA en este articulo con EL CAMBIO. Y el cambio en cuanto a PENSIONES está mas claro que el CALDO DE UN ASILO. Es el CONSUMO......, es el CONSUMO. Son las PENSIONES BASADAS EN EL CONSUMO,que conllevaria el CONSUMIR Y AHORRAR y provocarian al CONSUMIR la creación de TRABAJO Y RI
Alejandro Otero Davila Hace 14 días
Gracias Antia. Tus reflexiones nos motivan a seguir trabajando por un colectivo que quiere poner en valor su formación, experiencia profesional y talento, para participar en la sociedad con plenitud y responsabilidad de seguir formandose a lo largo de toda la vida.