Opinión

Derecho a vivir dignamente

JULIO LACUERDA / PEPE ÁLVAREZ
UGT

Enfrentarse cada día, como hacen los profesionales sanitarios, al fallecimiento de otras personas, no está exento ni de esfuerzo ni de afectación emocional. Todos los profesionales sanitarios sin excepción hacen todo lo que está en sus manos para evitar la muerte de las personas. Y para ayudarles a vivir con dignidad. Si hemos nacido, tenemos derecho a vivir dignamente hasta el final de nuestros días.

Pero no solo evitar la muerte es un objetivo de todas las profesiones sanitarias, sino que siempre es necesario cuidar y, llegado el momento final, acompañar y procurar que el final de la vida sea lo más llevadero posible.

En la situación actual, hay un número de personas afectadas por coronavirus que sobrepasa los 140.000, por tanto nada desdeñable, lo que somete a tensión a cualquier sistema sanitario y especialmente a sus profesionales, precisamente procurando salvar la vida de sus conciudadanos, y cuando esto no fuera posible, acompañarlos al final de su vida evitando sufrimiento y dolor en la medida de lo posible.

Es importante señalar que el mayor número de complicaciones de la enfermedad se produce en personas mayores y en personas con patologías de base que van a condicionar su supervivencia si son afectados por la enfermedad. Por tanto, son las personas mayores las que más están perdiendo la vida en esta crisis, pero no porque los profesionales sanitarios no les presten los cuidados adecuados, sino por la propia condición de la vida humana.

Si bien es cierto que los recursos son limitados, como todos sabemos, en ningún caso el criterio de la edad está sirviendo para no prestar la asistencia adecuada a la situación clínica de los mayores en el marco del Sistema Nacional de Salud.

Los profesionales sanitarios, en el ejercicio habitual de su profesión a la hora de tomar decisiones, en cuanto a la aplicación de tratamientos, toman en consideración cuál es la situación clínica de los pacientes a la hora de establecer los tratamientos más adecuados, como no puede ser de otra manera.

En apoyo a la excepcional situación que estamos viviendo, el Ministerio de Sanidad (@sanidadgob) tiene colgado en su página web un informe sobre aspectos éticos en situaciones de pandemia, precisamente para no dejar de lado cualquier problema ético que pueda surgir en esta situación excepcional y ayudar tanto a profesionales como a los pacientes y a sus familias. Dicho documento se puede consultar aquí.

Este informe señala con claridad en la primera de sus recomendaciones “la no discriminación por ningún motivo ajeno a la situación clínica del paciente y a las expectativas objetivas de supervivencia, basadas en el la evidencia”.

Para el conjunto de los profesionales sanitarios, que en este momento están asumiendo el riesgo de contraer el Covid-19, que el número de profesionales ronda el 13% de los afectados, que algunos de ellos han fallecido, recibir acusaciones relacionadas con utilizar la edad como criterio para abandonar a su suerte a los mayores, resulta especialmente doloroso. Los profesionales sanitarios están respondiendo a esta situación excepcional con jornadas maratonianas de muchísimo estrés y afectación emocional. No podemos aceptar impasibles que se ponga en cuestión el buen hacer y el esfuerzo que realizan cada día.


Julio Lacuerda, secretario general de FESP-UGT (@FeSP_UGT) y Pepe Álvarez,  secretario general de UGT (@UGT_Comunica

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