Opinión

El barrio como una gran familia: Nuestro trastero comunitario

Manuela y Juan
El barrio como una gran familia: Nuestro trastero comunitario

Querido amigo, querido vecino, hoy en esta nuestra cuarta carta queremos contarte algo más de nuestro banco de tiempo.

Si te apetece leer las anteriores, aquí Cartas desde nuestro balcón encontrarás nuestra primera, aquí Comunidades de cuidados la segunda y aquí la tercera intercambiar y compartir cosas.

Hoy te vamos a contar algo muy interesante que le estamos sacando además mucho provecho, sobre todo Juan que es el manitas en casa y al que más le gustan estas cuestiones de las reparaciones, aunque yo también me aprovecho: en el banco de tiempo lo llaman “biblioteca de las cosas” pero nosotros lo llamamos el “trastero del barrio”,  y consiste simplemente en poder utilizar todos los aparatos que tenemos en casa, que nos han costado un dinero y que hemos utilizado muy pocas veces, compartiéndolo y tomándolo prestado de otros vecinos y usuarios del banco de tiempo que lo ofrecen durante un tiempo a cambio de pagarlo en horas de nuestra cuenta común. ¡A mi me parece una idea bárbara! De esa manera el pasado fin de semana tuve a Juan limpiando las baldosas del baño y de la cocina con una máquina amarilla que echaba vapor a presión y que alquilamos a otro usuario del banco de tiempo, devolviéndoselo al día siguiente, todo a cambio de 2 horas de nuestro tiempo…. ¡No me digas que no es útil!

Lo mejor es que Juan tiene muchos aparatos parecidos de bricolaje, y hemos puesto a disposición de los demás vecinos un taladro casi profesional que tenemos, una tienda de campaña que teníamos muerta de risa en el trastero, una bicicleta tándem que teníamos también guardada y que hemos puesto a punto para si algún vecino quiere darse una vuelta con ella, y yo así mío una lumbre para paelleras grandes y una paellera enorme que compramos cuando cumplimos nuestro aniversario, a disposición de cualquier vecino que la necesite, y que estaba muerta de risa, como tantas cosas que tenemos.

Os cuento qué otras cosas hay, para que veáis las posibilidades que tiene esto de casi parecer un millonario con tanto objeto a tu disposición:  un proyector, un cortasetos, una tijera de podar, una vaporeta, una lijadora, una sierra, unos patines, una cuna de viaje para bebés, mesas y sillas de viaje o de camping, varios sacos de dormir y una tienda de campaña para 4, un trasportín de bicicletas, maletas de diferentes tamaños, bolsos y complementos para ocasiones especiales, una consola de videojuegos, unas muletas y una silla de ruedas, una máquina de coser, un carrito de carga para mudanzas, altavoces y micrófono para cantar en una fiesta, una silla de viaje para bebé, un deshumidificador, una máquina para hacer pan, una mochila, una manguera con accesorios… ¡hay hasta una canasta de baloncesto, una piscina hinchable, un guiñol para fiestas infantiles y un ukelele!

¿Y cómo miramos lo que tenemos? Pues por la aplicación del banco cada vecino puede publicar como oferta los objetos que tiene y que quiere prestar, y los podemos consultar muy cómodamente si los buscamos por su nombre o por su categoría, de una forma muy sencilla que ya te explicaré personalmente cuando te enseñe cómo funciona la app en mi móvil…. ¡Estamos a la última en estas cosas de la tecnología! 

Hay unas normas de funcionamiento que te explico muy brevemente: el propietario de cada objeto debe mantenerlo en perfecto estado de uso, se debe pactar previamente el tiempo de uso y el precio entre ambas partes – el que presta y el que usa – y entregarlo en el mismo estado en que se recibió, ahora más que limpio por el tema de la pandemia; en caso de cualquier problema, los gestores del banco de tiempo pueden mediar entre ambas partes. Fíjate que el propio banco de tiempo puede detectar la necesidad de algún objeto concreto por parte de varios de nosotros, realizar una colecta para adquirir dicho objeto y ponerlo así a disposición de todos. Juan ya le está dando vueltas…

El próximo día te contaré lo que quieren hacer ahora con nuestra experiencia de vida como lo llaman en el banco, pero tampoco quiero anticiparte nada más, además de otros proyectos que tienen y que ya te comentaré en nuestra ya creo última carta, pues ya va siendo hora que nos veamos, ¿no te parece?

Un abrazo y hasta la próxima, querido vecino.

Firmado,
Manuela y Juan


Manuela y Juan son vecinos del Barrio de Las Letras en Madrid, pero también pueden ser vecinos de cualquier barrio de cualquier ciudad de España.

Manuela y Juan han contado para escribir estas cartas con la ayuda de los responsables del Banco de Tiempo de Las Letras en Madrid, si quieres más información del banco de tiempo, puedes escribirles al correo electrónico btiempolasletras@adbdt.org, o bien puedes llamarles o mandarles un mensaje al teléfono 626 988 706.

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