Opinión

El barrio como una gran familia: Las comunidades de cuidados de los bancos de tiempo

Manuela y Juan
El barrio como una gran familia: Las comunidades de cuidados de los bancos de tiempo

Querido amigo, querido vecino, ahora que compartimos esta nueva normalidad y que nos seguimos cruzando por la calle sin reconocernos, por culpa de estas mascarillas que nos esconden la sonrisa, queremos seguir contándote en esta segunda carta mi marido y yo de las cosas que hace nuestro banco de tiempo por el barrio.

En nuestra primera carta te contamos como pertenecer a un banco de tiempo nos facilita la vida diaria. Si quieres puedes leerla en este enlace CARTAS DESDE NUESTRO BALCÓN.

Hoy queremos contarte lo que es nuestra Comunidad de cuidados: lo que quieren hacer estos del banco de tiempo es ir más allá de las familias, pues a veces o se nos queda corta porque nos hemos quedado solos, como es el caso de nuestra vecina de escalera Amalia que enviudó hace ya unos dos años y vive sola y sin hijos, o como es el caso también de Amir y de su mujer, inmigrantes que no conocían a nadie cuando llegaron y que gracias a nuestra pequeña comunidad se sienten casi como en su país, de donde salieron corriendo para que no les pasara nada ni a ellos ni a sus dos hijos, pues venían de una guerra.

Ahora no sólo tenemos nuestra cuenta en horas tanto Juan como yo, sino que también tenemos una cuenta común donde estamos nosotros dos, está también Luisa que es una estudiante que es la que me enseñó pacientemente a usar el móvil, está también mi vecina de escalera Amalia y está Amir, su mujer y sus dos hijos. Somos en total ocho vecinos contando con los hijos de Amir y Salma, y nos sentimos como si fuéramos una familia de las de verdad, cada uno pensando en los demás. 

Tenemos una persona que se encarga de ayudarnos en todo y que en el banco de tiempo le pagan en horas por ayudarnos, es el que se preocupa que todos nos ayudemos entre sí y que aprendamos a ayudar que no siempre se sabe qué hacer, de ver también qué necesitamos y qué sueños tenemos, pero no sólo ayudarnos entre nosotros sino también entre otras comunidades de cuidados que como la nuestra existen en el barrio a partir de todos nuestros recursos y nuestra experiencia, incluso colaborando también de vez en cuando en acciones comunitarias a favor del barrio, en sus fiestas y celebraciones e incluso en el embellecimiento de nuestras calles, también echando una mano en el huerto comunitario que han montando en un solar abandonado y en una de las azoteas de una  de las casas del barrio, trabajando también con el banco de alimentos, con la asociación de vecinos...

¿Pero cómo nos ayudamos nosotros en comunidad? Te cuento: Amalia da clases de español a Amir y a Salma, y de otra comunidad de cuidados están enseñando inglés a sus hijos que lo necesitan para su colegio bilingüe, idioma con el renquean entre el árabe en casa y el español en la calle. Mi marido está aprendiendo también ofimática gracias a otro usuario del banco, y yo estoy cocinando para Luisa y preparándola la comida semanal en tapers para que no pase mucha hambre y se dedique a estudiar, ella que es de Salamanca y está estudiando en Madrid y además intercambiando un montón de cosas con otros usuarios del banco de tiempo, ella si que lo aprovecha bien. 

El otro día tuvimos una reunión virtual de las que vemos por la Tablet que me regaló mi hija mayor para que estuviésemos más conectados. Nos dió una charla sobre el tema de refugiados otro usuario del banco de tiempo de otra comunidad del barrio, contándonos muchas cosas que ni Juan ni yo conocíamos, pero sobre todo nos contó su experiencia de vida Amir y Lasma: no teníamos ni idea lo que significa ser refugiado, y menos lo que pasaron ellos en su país de origen, Siria. Claro que al chaval que nos dio la charla le pagamos en tiempo, que para algo tiene una cuenta en común mi comunidad, para hacer estos pagos donde salimos beneficiados todos. 

Y la próxima semana participaremos como una gran familia y con puesto propio los ocho (Juan y yo, Amalia, Luisa, Salma, Nair y sus hijos) en el primer mercado de intercambio en el banco de tiempo, donde podremos conseguir la moneda local que se usa en mi barrio, si bien no sé muy bien para qué vale si ya tenemos los euros, ¿verdad? Esto te lo contaré el próximo día...

Y ya para terminar, seguimos mi marido y yo con la esperanza de reconocerte en la calle y tomarnos un café juntos los tres, querido vecino de balcón, y así seguir contándote más cosas del banco de tiempo de mi barrio. ¿te animarías por cierto a ser parte de nuestra comunidad? Nos encantaría a los dos.

Firmado,
Manuela y Juan


Manuela y Juan son vecinos del Barrio de Las Letras en Madrid, pero también pueden ser vecinos de cualquier barrio de cualquier ciudad de España.

Manuela y Juan han contado para escribir estas cartas con la ayuda de los responsables del Banco de Tiempo de Las Letras en Madrid, si quieres más información del banco de tiempo y saber de sus Comunidades de cuidados, puedes escribirles al correo electrónico btiempolasletras@adbdt.org, o bien puedes llamarles o mandarles un mensaje al teléfono 626 988 706.

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