Domingo 11 de enero de 2026
2 minutos

Me comenta un amigo que el tema del edadismo le pone de los nervios.
A sus 80 años sigue trabajando. Partiendo de cero, logró ganarse bien la vida y dar a los suyos, no solo bienestar, sino también iniciarlos y encauzarlos en los negocios que creó y desarrolló. Acumula, en consecuencia, un bagaje empresarial incuestionable. Sin embargo, la sociedad actual, por el solo hecho de su edad, le considera acabado e incapaz de seguir el ritmo de los tiempos. No se valora la experiencia vital, ni los conocimientos adquiridos, ni los muchos logros conseguidos. Se desprecia un capital humano que solo el tiempo y el esfuerzo construyen.
Es lamentable la actitud de quienes subestiman a nuestros mayores y se apresuran en colgarles el letrero de obsoletos. Además ,como el mundo avanza y cambia a gran velocidad, quienes hoy practican el edadismo harían bien en recordar que mañana lo sufrirán ellos, y mucho antes de lo que imaginan.
El relevo generacional es ley de vida, pero el menosprecio y la ofensa, no.
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