La salud y la dignidad de los mayores no son negociables
Señora directora:
Me dirijo a su medio como ciudadano de 72 años residente en Benidorm para hacer pública una situación que no solo me afecta a mí, sino a miles de mayores en la Marina Baixa. Lejos de amedrentarme o resignarme ante la burocracia y las respuestas estandarizadas de la administración, la edad me otorga la experiencia necesaria para no tolerar el maltrato institucional.
Actualmente sufro un grave problema traumatológico y un riesgo cardiovascular crónico. Sin embargo, nos enfrentamos a listas de espera, que duplican o triplican los límites legales —acumulando 6 meses para Traumatología o 8 meses para Cardiología—. Los derechos sanitarios no pueden "adecuarse a los recursos disponibles"; es la administración y sus gestores quienes deben garantizar la vida y la integridad física de las personas, tal como dicta el artículo 15 de la Constitución Española.
Esta batalla no la libro solo por mí. La libro por mis conciudadanos, especialmente por aquellos mayores o desvalidos que carecen de las herramientas o las fuerzas para alzar la voz ante la opacidad y la dilación burocrática.
Exijo una sanidad pública de calidad y digna. No habrá desistimiento por mi parte, y llegaré hasta el Síndic de Greuges o los Tribunales de Justicia si es necesario. La salud y la dignidad de los mayores no son negociables.
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