La salud y la dignidad de los mayores no son negociables

Los españoles, más descontentos con la sanidad pública: la satisfacción se desploma en 4 años Miia

Señora directora:

​Me dirijo a su medio como ciudadano de 72 años residente en Benidorm para hacer pública una situación que no solo me afecta a mí, sino a miles de mayores en la Marina Baixa. Lejos de amedrentarme o resignarme ante la burocracia y las respuestas estandarizadas de la administración, la edad me otorga la experiencia necesaria para no tolerar el maltrato institucional.

​Actualmente sufro un grave problema traumatológico y un riesgo cardiovascular crónico. Sin embargo, nos enfrentamos a listas de espera, que duplican o triplican los límites legales —acumulando 6 meses para Traumatología o 8 meses para Cardiología—. Los derechos sanitarios no pueden "adecuarse a los recursos disponibles"; es la administración y sus gestores quienes deben garantizar la vida y la integridad física de las personas, tal como dicta el artículo 15 de la Constitución Española.

​Esta batalla no la libro solo por mí. La libro por mis conciudadanos, especialmente por aquellos mayores o desvalidos que carecen de las herramientas o las fuerzas para alzar la voz ante la opacidad y la dilación burocrática.

​Exijo una sanidad pública de calidad y digna. No habrá desistimiento por mi parte, y llegaré hasta el Síndic de Greuges o los Tribunales de Justicia si es necesario. La salud y la dignidad de los mayores no son negociables.


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