Cartas al director

Jubilación española en el extranjero

Manuela Pérez Muñoz

Lunes 15 de marzo de 2021

5 minutos

Place du Tertre, Montmartre, Francia
Manuela Pérez Muñoz

Lunes 15 de marzo de 2021

5 minutos

Cartas al director (cintillo)

 

Gracias por darme la oportunidad de compartir este escrito para las personas que quieran saber lo que les pasa a los jubilados españoles fuera de las fronteras.

Me gustaría empezar diciendo que mi único delito fue creer en que construíamos una Europa para el bienestar y que se establecería una comunicación entre ciudadanos de diferentes países de Europa. Error por mi parte, aunque sigo creyendo en ella.

Jubilada desde hace escasamente un año, fecha de nuestra querida pandemia de 2020 y aniversario de mis pinitos para conseguir una jubilación que me permita vivir correctamente.

He vivido, trabajado y cotizado la mitad de mi vida en España, como buena española que soy; y la otra media vida he vivido y vivo, trabajado y cotizado en Francia.

Aquí llega lo más interesante. Leyes y más leyes, no adaptadas ni construidas para una Europa soñada (el día que voté por ella, soñé que algo cambiaría) y qué casualidad que llegué a este país el mismo año que España entraba en la Comunidad Europea.

Durante años me he informado en un país y en otro para saber mis derechos para mi jubilación. Respuesta de cada uno de ellos: "Señora, las cosas pueden cambiar mucho de aquí al día que se jubile. Espere usted que cuando llegue el momento sabrá lo que corresponde a su jubilación".

Por ley cuando se trabaja, en dos tres o cuatro países diferentes de Europa, cada uno tiene la obligación de pagar la parte que corresponde a cada uno y punto redondo. Pues no.

Cada país se atiene a sus leyes internas. ¿Qué pasa? Que, en mi caso, España no me tiene en cuenta mis años cotizados porque se atiene a la ley de los 15 años mínimos cotizados seguidos y a ser posible también los dos últimos años antes de jubilarse. Simpático cuando vives en otro país.

¿Edad de jubilación? 65 en España, 67 en Francia. Ok. Perfecto. Dos países que están cogidos de la manos.

España no paga porque se sigue trabajando en el país de acogida (pues sigo siendo españolita), cosa que me encanta. Francia no paga, pues hay que continuar.

Llegamos a las cuentas. 67 años logrados. Pienso, con un poco de suerte España me pagará los dos años que ha guardado, no sé dónde. Pues no. Francia paga un 50% que le corresponde. Ok. España hace unas cuentas o prorrata. Y queridos lectores... Este porcentaje que falta hasta el 50% no corresponde a la cantidad soñada. España considera que no he trabajado suficiente, según la ley española y se atiene a la ley reguladora que no voy a nombrar

Y, para terminar, diré que no trabajar da 'pa' más que trabajar 14,5 y 30 = a 44,5 años en nuestra Comunidad Europea, ya que les puedo asegurar que mi jubilación no llega al SMI y eso hoy dia, no 'da pa mucho', como decimos los madrileños.

Et voilà, como decimos en Francia, éste es el motivo de mi carta, que espero que sirva a los jovencitos que han salido de su país europeo y que crean que hay algo construido detrás de nuestros telones para que se den cuenta y hagan cuentas de cómo van a vivir en su jubilación europea. 
 


Manuela Pérez Muñoz, una madrileña que vive en Toulouse.

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