Conflicto generacional

La edad para un cargo como es el de ser el papa de toda la comunidad católica nunca estará en cuestión, y es el que poder (y el dinero) que su persona ostenta, como el de la reina Isabel de Inglaterra o el de Florentino Pérez como presidente del grupo ACS y del Real Madrid Club de Fútbol pareciera que les exime de los ataques e infravaloraciones que sufren otras personas de sus mismas edades (83, 94 y 73, por este orden).

Estas agresiones, en sus múltiples manifestaciones, no siempre vienen de las generaciones más jóvenes sino de sus pares que por haber asimilado los prejuicios del edadismo y el viejismo sienten que esto de la vejez no va con ellos. Esta desgraciada situación tiene dos cómplices claros, la visión utilitarista de la vida y la sobremedicalización de esta etapa vital; y su conjunción letal, la utilidad de la longevidad.

Para abordar el conflicto generacional que promueve esta sociedad, ha venido el papa Francisco a poner paz con las siguientes declaraciones "En memoria de los Santos Joaquín y Ana, los abuelos de Jesús, quisiera invitar a los jóvenes a hacer un gesto de ternura hacia los ancianos, especialmente los más solitarios en casas y residencias, aquellos que no han visto a sus seres queridos por muchos meses", dijo Francisco con motivo de la Festividad de los abuelos, el pasado 26 de julio. Añadiendo, "Queridos jóvenes, cada uno de estos ancianos son vuestros abuelos. No los dejen solos. ... Son vuestras raíces”.

En países en los que la libertad religiosa es un derecho, estos mensajes de líderes religiosos como estos que denuncian la 'Cultura del Descarte' y la gerontofobia deberían celebrarse sin cuestionar el origen de la festividad que lo ampare. Cualquier voz, de cualquier edad, origen o credo religioso, que se sume a esta denuncia será bienvenida por aquellos que nos hemos involucrado con el activismo de las vejeces. 


Francisco Olavarría Ramos, licenciado en comunicación y activista en favor de los derechos de personas mayores y personas con discapacidad.

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