Francisco Olavarría Ramos
Opinión

La evolución de los cuidados

Francisco Olavarría Ramos
La evolución de los cuidados

Cuidar de un ser querido puede ser gratificante, pero también puede ser abrumador y afectar a nuestra propia salud, fruto de un agotamiento continuado en el tiempo, físico, emocional y mental, al que es justo recalacar que son en su mayoría mujeres las que se enfrentan sin el reconocimiento y la contraprestación económica a esta labor, que ejercen con algún familiar, mayor o menor.

Parece obvio pero la mejor manera de evitar este agotamiento cuando se cuida a un ser querido es tomarse tiempo para uno mismo, los consabidos autocuidados pero y complementarios a éstos, en ocasiones, es aconsejable apoyarse de cuidadores profesionales, con la formación adecuada y el salario digno que garanticen el bienestar de tu abuelo o madre, por poner ejemplos. Como consecuencia del Coronavirus y las noticias relacionadas con las residencias geriátricas, muchas personas están solicitando estos servicios que son más respetuosos, también más económicos, con la persona mayor, el cuidador y su familia.

Cuando llega la vejez de un familiar, un estresor común es la aparición de la culpa, un sentimiento que tenemos los hijos por no poder dedicarnos en cuerpo y alma a la tarea de los cuidados con aquellos que lo dieron todo cuando eramos niños, pero también que nos genera malestar cuando irremediablemente se produce el ingreso en una residencia geriátrica, contra nuestra voluntad y la suya. 

La especialización del sector ha mejorado la provisión de estos servicios de cuidados y garantizan que ya no sea una probabilidad para unos pocos, sino una realidad para muchas personas que saben en qué invertir sus ahorros. En lo personal y profesional vengo observando esta evolución cultural, porque ya, la hipoteca del hijo/hija o bien, los estudios de los nietos ya no son esa prioridad de antaño por la que las personas mayores tenían que descapitalizarse. 

Las familias serán las que deberán reconocer y valorar esta profesión de cuidados que además, ofrece oportunidades a mujeres en situación de exclusión social. Con un contrato legal y con todas las garantizas para cuidar a ese cuidador que atiende con respeto y dignidad a nuestros mayores.

Para cuidar bien, el amor no basta, se requiere formación integral, justos salarios y condiciones para que todo esto redunde en el bienestar de las personas mayores de nuestra familia.


Francisco Olavarría Ramos, licenciado en comunicación y activista en favor de los derechos de personas mayores y personas con discapacidad.

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