Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Las alarmas en alimentación

Ramón Sánchez-Ocaña
Las alarmas en alimentación

Cada dos o tres años surge una alarma que nos llena de preocupación. Recordemos, solo como muestra: peste porcina, fiebre aftosa, aceite de orujo de oliva, vacas locas... en cadena, Todos empezamos a temer que el veneno estaba servido. Pero el consumidor debe saber que estas alarmas son cíclicas.

¿Qué puede haber fraudes? Por supuesto. Pero siempre se darán en los circuitos no convencionales del comercio. Porque en los que podemos llamar “oficiales” hay una serie de controles que son nuestra garantía. De hecho, pese a las alarmas, muchos de los problemas se descubren antes de que causen mal alguno, precisamente porque hay vigilancia y porque esos controles dan resultado.

Esa postura sostenida por algún sector interesado de que nos están envenenando a base de aditivos y a base de manipular los productos para obtener mayores ganancias no se sostiene. Nunca, como ahora, se ha comido tan bien. Y nunca, como ahora, se ha vivido tanto y con tanta salud. Somos uno de los países más longevos del mundo.

Por otra parte, oponer a la alimentación del comercio tradicional, la corriente de la alimentación “natural” es una falacia seria. Un alimento no es mejor sólo por ser natural. Porque natural es la seta amanita faloides y te mata. Y seguramente nada hay tan natural como una víbora y también te mata...

La única postura válida es la de racionalizar las cosas con seriedad. Y ser conscientes de que se toman las medidas posibles para atajar los problemas desde el principio.

¡Ah! y no olvidéis esa gran verdad con la que debemos convivir: Las alarmas son cíclicas.

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