Francisco J. Marco
Opinión

Activismo silver en un mundo para mayores

Francisco J. Marco
Activismo silver en un mundo para mayores

Francisco J. Marco (@franciscojmarco) es consejero de Mapfre, patrono de la Fundación Mapfre y miembro del Comité de Expertos de 65Ymás. Es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Murcia, especialista en Geriatría por la Universidad de Murcia y en Nutrición por la Universidad de Granada y master en Dirección y Administración de Empresas (IDAE).


 

La edad media de los diputados españoles es de 48 años, pero si nos fijamos en los líderes de los cuatro primeros partidos del Parlamento, la edad apenas alcanza los 44 años. Es decir, las decisiones generales sobre este país las están tomando personas de poco más de 40 años. Lo cual ni es bueno ni es malo, pero es un sesgo que hay que tener en cuenta para entender bien algunas de las cosas que están pasando.  

En los últimos años, la efebocracia o gobierno de los jóvenes, parece haberse instalado en todos los órdenes de la sociedad, relegando a los más mayores, que siguen siendo jóvenes, a puestos laterales en la toma de decisiones basándose en una especie de adanismo pueril e inventado

Poco a poco, las personas mayores de 50 años han ido ocupando puestos de menor visibilidad social y, con ello, se ha ido perdiendo su valiosa capacidad de aportación al conjunto, lo cual es un error, especialmente imperdonable para una sociedad longeva como la nuestra, donde los mayores van a acabar siendo la capa de población dominante, tanto por número, como por contribución económica.

Actualmente, cuatro de cada diez personas en España son mayores de 50 años, pero en 2040 –en términos demográficos esto es “pasado mañana”– la mitad de la población será mayor de esa edad y tendrá por delante, en términos medios, al menos otros 40 años de vida. 

Adicionalmente, el I Barómetro del Consumidor Senior, recientemente publicado por el Centro de Investigación Ageingnomics, también permite concluir que esta capa de población va a ir teniendo también un papel cada vez más relevante en el mantenimiento de la demanda y la actividad, por su aportación al consumo. Por dejar solo algunos datos del Barómetro, el 56% de estas personas mantienen capacidad de ahorro, son un motor turístico de segmento alto o medio alto, y la mayoría van a incrementar su gasto a lo largo de este año, especialmente en alimentación y bebidas, en ocio y en salud.

Ante esta realidad, ¿por qué la sociedad, las empresas, las instituciones no tienen en cuenta este segmento de población para la toma de decisiones? 

En el ámbito político, el cortoplacismo ha asentado el falso axioma de que mayores es igual a pensiones, y nada más. Parece que el discurso se queda ahí, en pensiones, y si acaso en dependencia, cuando la mayor longevidad española viene felizmente acompañada por un desplazamiento similar en la edad de dependencia, es decir, los jubilados quieren consumir y vivir como consumen y viven en su vida activa. Adicionalmente es absurdo limitar el discurso a la preocupación por las pensiones, porque los únicos que no deben de estar preocupados por sus pensiones son los que ya las están cobrando o en vísperas de ello. Ningún partido político se atreverá a bajarlas jamás, primero porque somos un país solidario intergeneracionalmente pero, en segundo lugar, porque ya hoy hay más de 12 millones de votantes por encima de los 60 años. 

En el ámbito empresarial, el problema es más grave. La crisis económica ha acelerado la tendencia de sacar del mercado laboral a los trabajadores más mayores. Al margen de la injusticia que supone para este grupo de personas, la pérdida de ese talento, paradójicamente formado en muchas ocasiones por las propias empresas, sitúa en el centro de las decisiones a las generaciones más jóvenes que, por inercia, tienden a replicar sus prioridades en todo aquello que ejecutan.

A veces no somos conscientes de lo que pasa cuando las decisiones sobre los mayores las toman básicamente los jóvenes. Pondré algunos ejemplos: 

En el mundo del ocio, ¿qué sentido tiene replicar para los mayores la oferta general? Los mayores no tienen por qué viajar en Navidad ni en Semana Santa, que son fechas más caras y con mayor aglomeración de turistas. Tampoco necesitan empezar un sábado la semana en un apartamento. Si estos elementos fueran tenidos en cuenta, y para ello solo se necesita que esta oferta de ocio sea diseñada por y/o para personas mayores, se corregirían de facto tres de las principales preocupaciones de los senior expresadas en el primer Barómetro  65Ymás: el precio, la falta de orientación de los productos y servicios, y la escasez de oferta cultural para el ocio de este grupo de población. 

En el ámbito de la moda, ¿quién decide los patrones y para qué perfiles de edad? A medida que aumentan los años, los cuerpos se transforman y, sin embargo, las opciones se reducen y se empuja al consumidor a seguir comprando los mismos productos que se venden a los más jóvenes. 

En relación con la salud, las necesidades también cambian, y todavía no hay un escalado suficientemente adaptado. Una persona mayor tiene tiempo para ir a la Seguridad Social para cuestiones sencillas o para las enfermedades más graves, y quizá lo que necesite es un seguro que permita un acceso ágil a los médicos especialistas y a la cirugía de tipo medio programada.

En general se necesita una reflexión sobre cómo tiene que organizarse una sociedad donde los mayores están llamados a ser protagonistas. No los viejos, que es como los denominamos ahora, sino los mayores: jóvenes de 50, 60, 70 años o más que liderarán la sociedad y que hoy están prácticamente desaparecidos del debate.

Tenemos que reconquistar espacios, tiene que haber personas mayores con perspectiva de mayores diseñando productos y servicios y/o formando también parte de las decisiones de todo tipo. Y para ello, para visibilizar esta realidad, como ocurrió en su momento con otras reivindicaciones, los mayores tenemos que convertirnos en activista de nuestras propias causas, reclamando voz y mando en las instituciones y ejerciendo una defensa activa como consumidores cuando las empresas no nos han tenido en cuenta a la hora de diseñar su porfolio de servicios.