Yayoflautas Cartagena.
Opinión

La lacra de las apuestas

Yayoflautas Cartagena

El juego, la apuesta a partir del azar, ha existido desde el comienzo de la humanidad. En la prehistoria ya se jugaba a las tabas. Griegos y romanos jugaban a los dados. Las barajas son habituales en Europa desde la Edad Media. Y la lotería existe en España desde 1763. Pero lo de ahora es una auténtica epidemia, en el sentido estricto de “enfermedad” social que pone en peligro la salud pública. Las casas de juego crecen como las malas hierbas, se encuentran situadas en el entorno de centros escolares, prácticamente enfrente, y otras a un tiro de piedra. Especular con la incertidumbre de los más vulnerables es uno de los grandes chollos de este siglo.

El sector del juego mueve en España 40.000 millones de euros, de los cuales 11.000 corresponden al juego on line, y el negocio crece al 10% anual. A todo ello habría que sumar los 110 millones de euros que las empresas del sector gastan en publicidad para pagar a estrellas del deporte, referentes predilectos de nuestra juventud y mascarones de proa de la “marca” España.

Y todo ello a pesar de que, desde hace décadas, innumerables informes científicos y académicos vienen advirtiendo de los perniciosos efectos de esta modalidad de adicción sin drogas en los individuos, las familias y la sociedad en general. Al respecto, los estudios coinciden en que el juego patológico resulta especialmente demoledor entre los sectores de población psicológica y socialmente más frágiles. Así ocurre, por ejemplo, con l@s adolescentes que se “enganchan” a las apuestas “on line”, experimentan dependencia psicológica, desarrollan trastornos obsesivos, fracasan en los estudios y acaban sintiéndose frustrados. Por otra parte, resulta evidente que la crisis y los recortes han provocado en amplios sectores de la clase trabajadora una desesperación que muchas veces conduce a buscar salidas falsas, cuando no autodestructivas, como es el caso del juego.

La respuesta de las administraciones ante un problema de esta magnitud es excesivamente tibia e hipócrita, entre otras cosas porque la principal casa de apuestas de nuestro país es la Sociedad de Loterías y Apuestas del Estado, y la Hacienda pública ingresa todos los años un buen pico por los impuestos al sector, a pesar de que el PP favoreció las ludopatías rebajando cinco puntos la fiscalidad del juego en internet. Aunque algo se mueve, afortunadamente, desde el punto de vista político. El acuerdo de Presupuestos Generales para 2019 firmado entre el gobierno y Unidos Podemos preveía recortar la publicidad de las casas de apuestas y fomentar campañas de “información y prevención”, aunque las derechas y los independentistas se opusieron, como ustedes saben. En algunos ayuntamientos, se han aprobado mociones que persiguen objetivos similares, aunque no tienen competencias sobre este tipo de actividades.

Hay otras organizaciones políticas y sociales luchando contra las casas de juego, y denunciado el efecto de las políticas neoliberales en el crecimiento monstruoso de esta patología social. Desde Yay@flautas Cartagena queremos darles las gracias y felicitarles por las campañas que pretenden erradicar las casas de apuestas de nuestros barrios. Nos tienen a su lado. Y ustedes, vigilen a sus adolescentes.


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