El organillero y su caja de música – Dibujo de Miguel Ángel Martínez Coello

El tintineo del chocar de las llaves delataba el temblor de su mano.

Ni él mismo acertaba a descifrar la mezcla de esperanza y resignación que abrir esa caja de metal, podía producirle.

Solo aspiraba a que ningún vecino percibiera su encuentro con la prehistoria. Sabía que al coronel nadie le escribía, en aquella novela, pero no quería perjudicar al servicio postal con sus cuitas. Muy al contrario…

Probaría con la mano izquierda a ver si así encontraba la pequeña cerradura de los demonios.

Recordó la escena de aquel hombre encerrado en una cabina telefónica y se preguntó si los sistemas de comunicación ya no le apreciaban.

Pero él tenía recuerdos, aunque débil memoria. No como el ascensor.

Nada, no había manera de abrir ése féretro de facturas. Saldrán las madres a la compra, volverán los niños del colegio, incluso es posible que por fin le traigan a cualquiera el ridículo artefacto que llega de lejos, como si con él, alcanzara un más allá.

Un hombre inmóvil junto a una caja. Hasta ahí había llegado.

No sabía si hacerse un selfie o echar a correr, si pudiera…

Pero no estaba solo. Una pequeña sombra le observaba desde la hojarasca de la planta que decoraba el portal. Ése jersey a rayas le sugería como un pentagrama, voces y canciones y chillidos y carcajadas… que conocía muy bien.

Se sonrieron con el vértigo del paso del tiempo en el pliegue de los labios.

¿Qué había cambiado? ¿Qué se había perdido? ¿Cuál de los sueños aún no despertó?

Alzaron sus hombros en un gesto compartido que conocían sobradamente. Un qué más da, un no se sabe, que siempre les reconciliaba  con esa curiosa sensación de alegría que guardaban como un secreto.

Quien llegó fue el cartero. Aparatoso personaje envuelto en respuestas y oportunidades.

Pero ya no necesitaba rebuscar dentro de ése letrerito con su nombre completo, en letras mayúsculas.


Luis Morales Bellet. Alumno universitario del PUM de la Universidad de Vigo, campus de Ourense. Fue director y realizador de TV. Creador de los videclips de La Bola de Cristal entre 1984 y 1998.

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