Las maletas no son solo para el verano

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Las maletas no son solo para el verano Miia

Agosto es tiempo de maletas. Las sacamos del armario, pensamos qué llevar y las llenamos sabiendo que, unos días después, volveremos a casa.  

Pero no todas las maletas se hicieron para unas vacaciones.

Hubo generaciones que las prepararon para empezar de nuevo. Personas que dejaron su pueblo, su familia y todo aquello que conocían para buscar trabajo y oportunidades lejos de casa. Algunas cruzaron océanos. Otras recorrieron unos cientos de kilómetros hasta las grandes ciudades.

Dentro llevaban pocas cosas. Pero seguramente también miedo, incertidumbre y mucha esperanza.

Trabajaron, formaron familias y construyeron una vida nueva. Muchos de sus hijos pudieron estudiar y disfrutar de oportunidades que ellos no habían tenido.

Pero marcharse no significó olvidar. Las raíces viajaron con ellos.

Quizás por eso me gusta tanto la maleta como metáfora de nuestras historias de vida. Porque todos llevamos una. No pesa ni ocupa espacio, pero está llena de lugares, personas, decisiones, amores, pérdidas, errores, alegrías y aprendizajes. De momentos que recordamos con una sonrisa y de otros que quizá preferiríamos olvidar. Todo forma parte de nuestra historia.

Y nuestra historia explica mucho de quiénes somos hoy: qué valoramos, qué tememos, qué deseamos conservar y cómo afrontamos las dificultades. 

Esto lo compruebo también en mi consulta. Como geriatra puedo conocer los diagnósticos de una persona, revisar su medicación o valorar cómo camina y cómo funciona su memoria. Pero para cuidarla bien necesito saber algo más. Necesito conocer a la persona. Saber de dónde viene, a qué se dedicó, quiénes han sido importantes en su vida, qué decisiones la marcaron y qué sigue dando sentido a sus días.

Una historia de vida no aparece en una analítica ni en una radiografía. Y, sin embargo, puede explicar muchísimo de quien tenemos delante.

Quizá por eso deberíamos abrir más esas maletas. También en casa. Preguntar a nuestros padres y a nuestros abuelos. Escuchar antes de que llegue un día en que ya no podamos hacerlo. Porque dentro no encontraremos solamente recuerdos, encontraremos buena parte de la persona que son.

Las maletas no son solo para el verano. Y conocer lo que llevan dentro también es una forma de cuidar.

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