Me preocupa el verano y los mayores

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Me preocupa el verano y los mayores Miia

Me preocupa el verano. O, mejor dicho, me preocupa lo que el verano puede llegar a provocar en muchas personas mayores.

Mientras la mayoría disfruta de las vacaciones, la playa o la piscina, los geriatras miramos el verano desde una perspectiva diferente. Sí, cada verano vemos llegar a demasiadas personas mayores al hospital por situaciones que, en muchas ocasiones, podrían haberse evitado.

Me preocupa que todavía infravaloremos el impacto que puede tener el calor sobre una persona mayor. Con los años disminuye la sensación de sed, el organismo pierde capacidad para regular la temperatura y muchas personas toman medicamentos que favorecen la deshidratación. Por esto insisto tanto en un gesto aparentemente tan sencillo como ofrecer un vaso de agua. Puede parecer un detalle sin importancia, pero, en ocasiones, este simple vaso de agua puede evitar una descompensación, un ingreso hospitalario e incluso salvar una vida.

Me preocupan también los accidentes en playas y piscinas. Un baño, que debería ser un momento de disfrute, puede convertirse en una situación de riesgo cuando existen problemas de movilidad, enfermedades cardiovasculares, un mareo o simplemente una pérdida de fuerza para salir del agua. El mar merece siempre nuestro respeto, especialmente cuando cumplimos años.

Me preocupa que muchas personas mayores afronten esta época del año en soledad o en viviendas donde resulta difícil protegerse del calor. No todas disponen de aire acondicionado, de espacios frescos o de alguien que pase a comprobar cómo se encuentran. Y esa vulnerabilidad, demasiadas veces, pasa desapercibida.

Pero, sobre todo, me preocupa que sigamos pensando que todo esto es inevitable. No lo es. La mayoría de los problemas graves del verano empiezan con pequeños descuidos que podemos prevenir. A veces la mejor medicina no está en un hospital. Está en ese vaso de agua ofrecido a tiempo, en un sombrero que protege del sol, en buscar la sombra, en evitar las horas centrales del día o en una llamada para preguntar a nuestros padres o abuelos una frase tan sencilla como importante: "¿Has bebido agua hoy?"

A mí me preocupa. ¿Te preocupa?

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