Cuando llegan los despistes

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Cuando llegan los despistes Miia

“¿Mis despistes son normales?”. “¿No tendré demencia?”. Son preguntas que cada vez escuchamos más en consulta.

Sí, un miedo que aparece incluso antes del diagnóstico. Empieza con pequeños olvidos cotidianos, una palabra que no sale, una conversación repetida, un objeto perdido. Pero, sobre todo, con esa sensación difícil de explicar de que algo está cambiando.

La realidad es que no todos los despistes significan una demencia. El estrés, la ansiedad, dormir mal o incluso un estado depresivo pueden afectar mucho a la memoria y a la concentración. De hecho, muchas personas empiezan a notar más despistes precisamente en momentos de sobrecarga emocional o vital.

Pero también es importante no normalizar automáticamente cualquier cambio de memoria como “son cosas de la edad”. A veces, detrás de ciertos olvidos persistentes, desorientaciones o dificultades cotidianas puede haber un problema que conviene valorar. Ni todo es demencia… ni todo debe banalizarse.

Cada vez vivimos más años y la demencia se relaciona con edad, y por ello no podemos esconder la cabeza ante esta realidad. Conviene hablar de prevención y de salud cerebral abiertamente. Cierto que puede existir un componente genético que no podemos modificar, pero también cierto que hoy sabemos que hay muchos factores sobre los que sí podemos actuar. 

Quizás por esto, con los años me he dado cuenta de que también intento cuidarme más que antes. Intento moverme y hacer actividad física de manera rutinaria. Controlar factores de riesgo como el colesterol o la tensión arterial. Dormir mejor. Mantener actividad social. Leer y escribir para seguir estimulándome cognitivamente. No por obsesión, sino porque con los años acabas entendiendo que muchas pequeñas decisiones de hoy también ayudan a construir la persona mayor que seremos mañana.

Lo más importante es no quedarse solo con el miedo. Así, ante la duda sobre el origen de “la llegada de los despistes”, vale la pena consultarlo con un profesional que nos pueda ayudar a entender qué está ocurriendo y actuar a tiempo si realmente existe un problema.

No nos olvidemos de algo importante: la prevención está en nuestras manos.

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