Jueves 23 de abril de 2026
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Hoy, Día del Libro, es un día especial para dar valor a las historias, las que leemos… y las que vivimos.
A lo largo de estos años como médico, si algo he aprendido es que cada persona mayor es una historia de vida en mayúsculas. Una biografía llena de decisiones, renuncias, alegrías, pérdidas, aprendizajes… vida. Pero muchas de estas historias nunca se cuentan. A veces porque nadie las pregunta y otras veces porque quien las ha vivido piensa que “ya no tiene importancia”. Pero sí la tiene, y mucha.
Hoy puede ser un buen día para detenernos un momento y pensar que nunca es tarde para leer, nunca es tarde para escribir ni nunca es tarde para contar.
En mi consulta, cuando una persona mayor empieza a explicar su vida —aunque sea a trozos, aunque sea con silencios— pasa algo. Se le ilumina la mirada. Sí, de repente ya no hablamos solo de enfermedades. Hablamos de “él o ella” con nombre propio, consiguiendo que la persona vuelva a ocupar su lugar y dé sentido a su legado.
Hoy me gustaría hacer una invitación sencilla. Si le gusta leer, siga leyendo. Nunca es tarde para descubrir una historia que le acompañe. Y si alguna vez ha pensado en escribir —aunque sea para usted, aunque sea para los suyos— hágalo. No hace falta hacerlo perfecto, solo hace falta hacerlo “suyo”. Un cuaderno, un recuerdo, una frase, y poco a poco, sin darse cuenta, empezará a narrar “su historia”.
Todos tenemos algo que decir. Todos tenemos algo que dejar, aunque a veces pensemos que ya es tarde. Pero no, nunca es tarde.
Hoy será un gran día.

