Patricia Suárez
Opinión

Nuevas amenazas que acechan al usuario financiero

Patricia Suárez
Tarjetas revolving

Me gustaría pensar que es verdad que hemos dejado atrás la litigiosidad financiera y que ya no hay pleitos nuevos en el horizonte. Por desgracia, no es así. Si bien se están zanjando los viejos pleitos que enfrentaron al consumidor con la banca, al usuario financiero le acechan nuevas amenazas.

Por si fuera poco, asistimos a esta triste realidad en un momento en el que hay que defender con mayor firmeza los derechos de los consumidores. No por falta de un creciente consenso en la sociedad de la necesidad de hacerlo, ni por el mayor grado de conocimiento acumulado entre nuestros jueces y letrados de los principios de un derecho bancario, sino por la debilidad económica que deja tras de sí la pandemia y que crea un grupo de consumidores vulnerables que hay que proteger con más ahínco, si cabe.

Por esta razón, precisamente, quiero poner de relieve el carácter diferencial que reviste la crisis económica actual, frente a la crisis financiera que tuvimos que vivir los que defendimos al consumidor de los desmanes acaecidos hace ya más de una década.

Entonces, la banca colocó una serie de productos y servicios con cláusulas inadmisibles, ya hoy felizmente declaradas abusivas, anuladas y expulsadas de los contratos de miles de afectados. A pesar de ello, tras años de batallar en los tribunales aún quedan cabos sueltos: muchos hipotecados en multidivisa, un IRPH del que esperamos buenas noticias desde Europa, los gastos que puede reclamar aún la práctica totalidad de los prestatarios antes de la reforma de la ley hipotecaria, y un largo etcétera. Con todo, el nivel de mala praxis vivido en estos años, actualmente está más contenido y se han aprobado normas que protegen más al consumidor.

Sin embargo, poco se ha hecho para combatir el sobreendeudamiento, todo lo contrario, asistimos a una pléyade de productos altamente desaconsejados y tóxicos que ahogan a muchas familias hasta sumirlas en la desesperación: ingente pago de intereses, morosidad, impago y finalmente expulsión del circuito convencional del crédito.

Hablamos de las tarjetas revolving, los mini-créditos, los créditos rápidos o la reunificación de deudas, soluciones financieras que se ofrecen a menudo como “productos milagro” y atacan, la mayor parte de las veces, la estabilidad financiera de muchas familias.

La vulnerabilidad en la que esta crisis está dejando a muchos colectivos en nuestro país incrementa el riesgo de acudir a este tipo de financiación. Hoy más que nunca, necesitamos a entidades financieras y de crédito que evalúen la solvencia del usuario y le ofrezcan préstamos responsables, que desplieguen esa empatía, propia del carácter esencial que las reviste y recuperen la confianza que perdimos hace ya una década.

Sobre el autor:

Patricia Suárez

Patricia Suárez

Patricia Suárez es fundadora y presidenta de Asufin, asociación de consumidores especializada en la protección del usuario financiero.

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