Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

La boca, una 'caja negra' que no cuidamos

Ramón Sánchez-Ocaña
Consulta de un dentista

Las piezas dentales tienen la consistencia más resistente de nuestro cuerpo. Por eso constituyen nuestra 'caja negra', como la de los aviones. Como cada uno tiene una distinta disposición dental y ha ido al odontólogo, la posibilidad de tener una dentición igual, tratada igualmente y en las mismas piezas es prácticamente nula. Por eso es un elemento clave para la identificación.

Pero no solemos cuidar la boca. Y un altísimo porcentaje de ciudadanos tiene caries, una enfermedad de la pieza dental motivada por un planificado ataque de las bacterias. Las que conviven en la boca forman una especie de red sobre la superficie de las piezas dentales, que es la placa bacteriana. Con ella atrapan los restos de comida y se nutren confortablemente. Como resultado de la degradación de los azúcares se producen ácidos que son los que, si se mantienen, van atacando la superficie del diente. Si las bacterias logran penetrar en el esmalte, el camino es más sencillo, porque la dentina aunque dura, es más accesible. Avanzarán más deprisa. Pero no nos damos cuenta de que es una infección que tenemos en la puerta de entrada al organismo, una infección que masticamos y que podemos trasladar a cualquier otro punto del organismo. Una caries no es solo una muela picada. Es un foco infeccioso que acumula gérmenes que pueden infectar a distancia

Y el otro gran problema de la boca es la llamada enfermedad periodontal, popularmente conocida como piorrea. Es un proceso largo que en la edad adulta empieza a mostrarse de manera irreversible. Por efecto de la placa bacteriana, por la acumulación de sarro, la zona donde el diente se implanta en la encía va tomando holgura. En ese punto tienden a depositarse restos de comida. Poco a poco, esa holgura se va haciendo mayor. Es posible que las encías sangren. Recuerde siempre que las encías sanas no sangran. Si lo hacen, consulte. Porque si no se toman medidas, el tejido de sostén se va deteriorando y al final, en la tercera edad, por este proceso y no por cumplir años, las piezas dentales se quedan sin sujeción y se caen.

La visita periódica al odontólogo (y no solo cuando haya dolor) es la medida más aconsejable.

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