Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

¡Cuidado con el accidente de 'Mar adentro'!

Ramón Sánchez-Ocaña
¡Cuidado con el accidente de 'Mar adentro'!
Pildoras

 

El accidente de Mar adentro se repite cada verano. Son demasiados los accidente medulares por zambullirse de forma imprudente o por un exceso de confianza. Aunque en número no representen una alta estadística, lo cierto es que como son fácilmente prevenibles, solo una ya sería de más. Sobre todo, porque es una lesión que puede dejar postrado en silla de ruedas para toda su vida a un joven que simplemente trataba de divertirse o divertir a los demás.

Se produce cuando alguien, normalmente joven, se zambulle de cabeza en una zona menos profunda de lo que cree. En la inmersión se da un golpe que fuerza una brusca flexión cervical. Como resultado se produce un estallido o una fractura de las vértebras quinta o sexta. Y por tanto, una grave lesión medular. Como consecuencia, dado el nivel de la lesión, hay una parálisis de los cuatro miembros. Este retrato robot no es algo raro. Y lo serio es que resultan demasiados porque todos son evitables.

La estadística nos informa de que las lesiones por zambullida se producen especialmente de madrugada y que más de la mitad de los accidentados habían ingerido alcohol.

Por si fuera poco, la lesión puede agravarse por un socorro precipitado. Aunque parezca absurdo, si se sospecha de esa lesión, lo mejor es sacar al herido del agua, tenderlo, abrigarlo, y pedir ayuda especializada.

Recuerde:

  • Cuando se vaya a bañar, debe conocer primero la profundidad de agua que hay. No se fíe nunca de las apariencias.
  • La primera vez que se bañe en un lugar, tírese al agua de pie. 
  • Para arrojarse al agua de cabeza debe haber una profundidad superior a tres metros.
  • En río, lago o playa debe localizar primero todo aquello que pudiera estar oculto: rocas, piedras, troncos.
  • Si es aficionado a saltar, conviene que siempre esté acompañado. Si surge un accidente, por pequeño que sea, siempre tendrá la posibilidad de ser rescatado.
  • De pequeños jugamos muchas veces a tirarnos al agua atravesando un flotador. No lo haga. El salto puede ser más vertical de lo deseable y por tanto alcanzar más pronto el fondo, con el riesgo subsiguiente.
  • Y no salte si ha bebido. Recuerde este dato: la mitad de los accidentados, hoy en silla de ruedas, habían ingerido alcohol.
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