Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Juanetes: la dolorosa factura de los tacones

Ramón Sánchez-Ocaña
Juanetes (Pexels)
Pildoras

 

Un poco de tacón es aconsejable porque distribuye mejor el peso del cuerpo. Al andar sin tacones, todo el peso se descarga sobre los talones; pero si aumentamos dos o tres centímetros, el peso se reparte y el pie descansa mucho más. El problema es que de los 2-3 centímetros de altura en la parte trasera del pie, se ha llegado a unos tacones  de 8 y 10 centímetros, que, normalmente  pasan factura deformando el pie y, en muchos casos, provocando los populares juanetes. Se llaman hallus valgus, clinodactilia externa, angulación del primer radio o dedo en escuadra  En la mayoría de las ocasiones origina un problema muy doloroso, aunque también es cierto que muchas veces es perfectamente tolerado y quien acude a una consulta lo hace solo por un tema estético.

Aunque no es exclusivamente femenino, su frecuencia es muchísimo mayor entre mujeres que entre varones  quizá por el calzado de tacón y la dinámica de fuerzas que establece ese pie elevado. Además, el pie femenino es más pequeño, menos musculado y con unos ligamentos, por razones hormonales, con más tendencia a la laxitud.

Las razones de esa angulación del dedo gordo del pie hay que buscarlas en el calzado. Los pueblos primitivos, que caminaban descalzos, tenían el padecimiento inverso. Al pisar, sin la sujeción del zapato, el pie quedaba extendido, con lo que el dedo gordo se abría formando en esa primera articulación el ángulo contrario

Al andar  calzado, el peso del cuerpo se apoya sobre la superficie inclinada del zapato. Y cuando se pone un tacón elevado, la inclinación es mucho mayor, con lo que la presión se ejerce sobre la parte delantera del pie. Por eso, el pie se comprime en la puntera y se inicia una desviación del dedo gordo hacia adentro . Y cuando se inicia esa desviación se produce después un problema dinámico, un cambio en la dirección de las fuerzas del pie y de los tendones. El resultado final es que el dedo va poniéndose cada vez más en escuadra, girando sobre su propia articulación, que se sale hacia afuera y forma el juanete.

No es congénito

Los juanetes congénitos son muy raros y si aparecen suelen ser asociados a otras deformidades. Lo normal es que sea adquirido y lo más frecuente es que aparezca hacia los 45 años, y especialmente si tienen un historial artrósico en otras articulaciones y celulitis en tobillos y varices. No es raro, además, que el juanete vaya unido a otras alteraciones en la forma de los pies, como el segundo dedo en martillo ( o los siguientes, e incluso algún dedo oculto, por debajo del segundo y cuarto). También es posible que aparezca  en el dedo meñique  una deformación parecida al juanete con el consiguiente riesgo de callosidad.

Trucos para aguantar con tacones sin que los pies duelan

Dolor a distancia

Normalmente es el dolor el que lleva al paciente hasta la consulta del especialista. Y puede ser el dolor causado directamente por el juanete en su roce con el calzado, por el callo que puede originar, o por la bolsa serosa que se forma debajo del punto de rozadura. Pero no es raro que acuda  por un dolor a distancia: ante el dolor de roce, el paciente trata de andar de otra forma, apoyando la cara externa del pie, lo que le provoca un dolor muscular notable.

Se produce un trastorno estático. El paciente tiene miedo de apoyar el pie completo y entonces sobrecarga la parte externa y camina con el pie en inversión, con lo que establece un círculo vicioso. 

La curiosa protesta sindical inglesa

No hace mucho tiempo, los sindicatos británicos elevaron una propuesta para que no se incluyan los zapatos de tacón en el uniforme exigido en el comercio y en la banca. Pedían que no se fuera obligatorio el zapato de tacón y que se propiciara un calzado más cómodo. Según los podólogos ingleses, sería una fórmula para que no se perdieran tantas jornadas laborales por el padecimiento de los pies. 

Los tipos de pie

Los especialistas distinguen tres tipos de pie. El egipcio, que tiene el dedo gordo más largo (este es el que tiene más riesgo de juanetes si se lleva tacón); el cuadrado, que presenta el dedo segundo y el tercero de la misma longitud; y el griego, en el que el dedo gordo es más corto que los dos siguientes.

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