Jesús Cubero
Opinión

El tamaño importa (y mucho)

Jesús Cubero
El tamaño importa (y mucho)

Acuñaba recientemente el amigo Aitor Pérez Artetxe el término “pandemiadas” para referirse a toda reforma ocurrente que algunos responsables públicos de los servicios sociales y atención a la dependencia de nuestro país dicen que van a llevar a cabo para  que parezca que hacen algo tras la pandemia; y como ustedes comprenderán, contra un vasco cargado de razón… uno tan sólo puede aliarse. 

Y la penúltima pandemiada a la que hemos asistido ha sido la propuesta del Gobierno para reducir a un máximo de 50 plazas el tamaño de las residencias. A ver, que lo de los hotelitos rurales suena muy bucólico y hasta incluso romántico, pero lo que necesita una persona mayor que tiene que ir a una residencia (sí, digo tiene que ir, porque necesita unos cuidados especializados que no puede recibirlos en su domicilio) es una plantilla  amplia de profesionales, unas instalaciones modernas, cómodas ergonómicas y  confortables, y encontrarse en una organización que esté perfectamente coordinada  con el sistema de salud para ofrecer una atención inmediata cuando sea necesario. 

La calidad no está reñida con el tamaño, y si tengo que elegir entre “el chino de la esquina” y El Corte Inglés, elijo El Corte Inglés, sin duda. Si tengo que elegir entre un gran hospital totalmente tecnificado y un hospital comarcal, elijo el gran hospital. Y el problema radica en que a usted, querido ciudadano, el Gobierno quiere proponerle que  compre en la tienda del chino de la esquina y que le atiendan de un cáncer en el hospital comarcal. Eso sí, el Gobierno propone que le curen el cáncer con mucho mimo y cariño.  

Absurda, descabellada y ridícula resulta esta idea de limitar el tamaño de los centros a 50 plazas. Ningún centro que se precie de trabajar con calidad, de contar con plantillas bien dimensionadas y multidisciplinares, con centros modernos y agradables, puede ser viable con esa dimensión, por lo que de aprobarse dicha propuesta (ya les anticipo que  no será así) no se realizaría ni un solo proyecto de construcción de residencia nueva en los próximos años, las comunidades autónomas tendrían que derribar sus centros para construir unos nuevos de 50 plazas máximo, y el colapso del sistema sería inminente.  

Cuando un reciente informe nos indica que más de 47.000 personas en nuestro país han  fallecido a la espera de que las comunidades autónomas les asignen plaza en una  residencia, al Gobierno no se le ocurre otra cosa que “jugar a las casitas” para volver al  sistema de los chalecitos de la sierra donde cuidaban a las personas mayores en  condiciones más que dudosas. 

Calidad, señores, calidad. Ese es el verdadero debate. ¿Y si en lugar de hablar de la  gestión pública o privada de los centros, o del tamaño de los mismos (qué obsesión  tienen algunos con el tamaño), nos centramos en diseñar un sistema donde se garantice la calidad en la atención, la formación adecuada de los inspectores, la transparencia global 360º, la correcta financiación del sistema, la formación del personal necesario  para los próximos años, la adecuada remuneración de los profesionales, la renovación estructurada del parque residencial en España, la igualdad de derechos en materia de dependencia de los ciudadanos españoles en todas las comunidades autónomas, o la correcta coordinación entre sanidad y servicios sociales. 

Comenzaba esta tribuna diciendo que esta es la penúltima pandemiada que hemos conocido. La última, querido lector, la conocimos ayer y consiste en que vayamos al aire libre con mascarilla para quitárnosla al entrar en un bar.  

Feliz Navidad, querido lector, y cuídese mucho usted. Parece ser que nuestros gobernantes no se toman en serio su futuro.

Sobre el autor:

Jesús Cubero

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Jesús Cubero es secretario general de AESTE.

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