Alimentación

Castañas pilongas para el hambre y el desánimo

N. Abril

Viernes 6 de noviembre de 2020

2 minutos

Castañas pilongas para el hambre y el desánimo
N. Abril

Viernes 6 de noviembre de 2020

3 minutos

Comencemos aclarando algo: las castañas pilongas son castañas comestibles secas, es decir, es simplemente la castaña natural (castanea sativa), pero pasada por un proceso muy particular de deshidratación y ahumado tradicional antes de consumirse y que permite conservarlas durante todo el año.

En Galicia lo saben bien. Considerada la cuna de las castañas pilongas, junto con El Bierzo, su método más tradicional para obtenerlas pasa por cosechar las castañas y dejarlas secar entre 7 y 10 días. Luego, colocan las castañas sobre las brasas para que se cocinen con el calor y el humo. De esta forma, la piel de la castaña se puede extraer más fácilmente cuando le dan ligeros golpes dentro de unos sacos para favorecer que se desprenda.

Con este proceso, la castaña pierde un 80% de agua, se deshidrata, pero sin embargo concentra mejor todas sus propiedades —que son muchas— y, además, añade algún nuevo beneficio. Las características de las castañas pilongas las convierten en un alimento energético capaz de saciar el hambre y combatir el desánimo. Recomendada para las personas con régimen alimenticio controlado y para quienes se dedican hacer deportes de alto rendimiento:

  • Baja en calorías: Al tener mucha proporción de agua, la castaña, es de los frutos secos que menos calorías tiene, concretamente 209 Kcal por cada 100 g. La gran cantidad de agua también supone que tenga menos ácidos grasos esenciales y menos minerales y vitaminas.
  • Saciante: la castaña contiene hidratos de carbono complejos y, por lo tanto, son de muy lenta absorción. Generan, por tanto, una sensación de placidez y saciedad que se alarga mucho en el tiempo.
  • Energéticas: son ricas en vitamina B y hierro, por lo que evitan las anemias.
  • Controla la hipertensión: conserva un alto contenido de potasio, el cual actúa como un diurético controlando de esta manera la retención de líquido.
  • Sin gluten: las castañas pilongas no contienen gluten por lo que son ideales para los celiacos. Es considerado incluso por esta comunidad como un sustituto del trigo, por lo que después de pasar por el proceso de secado y tostado pueden transformarse en harina para la fabricación de panes, tartas, pasteles y pastas, también como espesante de salsas y un sin fin de alternativas tanto en recetas dulces como saladas.
  • Fibra: Al ser un fruto seco está compuesto por una gran cantidad de fibra que es muy aconsejable para evitar el estreñimiento y limpiar el intestino.

Y además ¡están exquisitas!

Entre todas sus propiedades tenemos que destacar su sabor. Las castañas pilongas están buenísimas y buena prueba de ello es que en la cocina es muy usada como sustituto de la patata, como guarnición de carnes o pescados, enteras o en purés. También se utiliza para numerosos postres y por supuesto se pueden comer crudas — aunque tienes que esperar una semana desde su recolección para disminuir su contenido en taninos, que resultan indigestos e irritantes— o asada en sartén, horno, plancha, parrilla o al fuego directamente, para lo que debemos hacerles un corte en la cáscara o reventarán.

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Además, gracias al método de conservación de las castañas pilongas y su harina, el placer de las recetas se prolonga durante los doce meses y se pueden preparar una infinidad de recetas con ellas, incluso en el desayuno, (ablándalas con leche caliente, o una bebida vegetal y tendrás un superdesayuno energético).

Después de todo lo que sabemos sobre ellas, solo nos queda decir: ¡Toma castaña!

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