Camino Villa, influencer sénior: "Hacen falta más referentes de mujeres maduras en los que mirarse"
La influencer de moda silver comparte los secretos que la hacen triunfar en redes
Camino Villa (75 años), reconocida como una de las "influencers" de moda sénior más importantes de España, ha redefinido lo que significa envejecer y estar presente en el mundo digital. Su incursión en plataformas como Instagram y Facebook hace una década fue casual. "En un momento de crisis personal, mi sobrina me dijo que por qué no me abría Instagram. Y yo, que no sabía nada de tecnología, pero sí mucho de arte y moda, me dije, ¿y por qué no?" Nunca es tarde para reinventarse", nos cuenta. Ahora acumula miles de seguidores en Instagram y es embajadora de prestigiosas marcas, como icono de la generación silver. Su transición no solo ha redefinido su carrera como icono de la revolución de las canas, sino que ha servido de puente para que toda una generación reclame su espacio en el ecosistema digital.
En esta entrevista en el plató de 65YMÁS, Camino Villa (@caminovilla) reflexiona sobre su papel como influencer sénior, la importancia de la autenticidad y cómo las marcas están despertando al valor de la "Generación Silver', con un importante poder adquisitivo, que ahora tiene un nuevo espejo en el mundo digital que las marcas ya no pueden ignorar. "Se necesitan más referentes de mujeres maduras en los que mirarse" y cree que la clave de su éxito es la autenticidad. "Al principio hacía bodegones de arte y moda. Pero luego descubrí que a la gente le gustaba mi mensaje, mi actitud ante la vida, la enfermedad y las dificultades. Mi espíritu no envejece, por dentro me siento como si tuviera 50 años".

PREGUNTA.- Eres una de las influencers de moda sénior más influyentes, ¿cuál dirías que ha sido la clave de tu éxito?
RESPUESTA.- Más que éxito, para mí es la satisfacción de haber llegado al lugar adecuado en el momento adecuado. Empecé en Instagram y Facebook hace diez años, cuando ese hueco estaba mucho menos transitado. Pude aprovechar ese momento de reinvención tras tener que jubilarme por un problema de salud. Yo venía del mundo de la moda y lo relacionaba con arte porque también soy anticuario de estudios, de Historia del Arte. Pero realmente yo era asesora de moda y estilista... y pensé que el trabajo que me iba a surgir podía ser por ahí. Me llevé la gran sorpresa de que entraban empresas en menos de seis meses para proponerme colaboraciones que eran más de imagen, más de embajadora de marcas, más de lanzar un mensaje senior de una mujer con canas y de que bueno y que no me quería retirar ni jubilar, ¿no?
P.- Has mencionado que tu llegada a las redes sociales fue fruto de una crisis personal. ¿Cómo ocurrió esa transformación?
R.- Es bonito pensar que de una crisis surge una oportunidad. Tuve una enfermedad autoinmune que me obligó a guardar reposo absoluto y a dejar mi trabajo. Fue una sobrina mía quien me habló de comunicar lo que sabía de moda a través de Instagram. Al principio desconfiaba, pero decidí que nunca es tarde para aprender. Ella me ayudó al principio, pero luego busqué mi propia independencia para publicar lo que yo quería y cuándo quería. Fue una gran experiencia esa ayuda intergeneracional cuando la gente joven que domináis las redes y la tecnología, pues el aprender que además podemos porque es una cosa muy intuitiva... Si yo he podido aprender, puede aprender cualquiera y seguir aprendiendo, porque al final es tu vida, es tu mundo en el que estás y no puedes quedarte atrás.
P.- ¿Consideras que hay un boom de influencers senior en estos momentos?
R.- Desde luego. Sí que hay un boom de influencers sénior. Lo hay porque además era necesario. Somos personas en activo ocupando un lugar que nos corresponde, que nos lo hemos ganado. Además que tenemos muchísimo que aportar a nivel de consumo y como clientes. Esto es imparable, porque además el estar ahí supone que van a seguir aportando.
P.- ¿Cómo dirías que ayudáis los influencer sénior a combatir el "edadismo" o la discriminación por edad?
R.- Es que justo combatir el edadismo de esa manera es la forma más natural de hacerlo, que es ponernos a ello, es que nosotros mismos no nos pongamos los límites. Yo he podido escuchar muchas veces esto de "no, esto ya no es mi momento"... A mí me parece que cerrarse a seguir aprendiendo es un error. Si tú te mantienes curioso y te mantienes aprendiendo todos son beneficios. Es todo bueno, tus neuronas se conectan, tu vida se enriquece mucho... te mantienes joven porque nunca dejas de aprender.
P.- Tú empezaste hablando de moda, pero tu contenido ha evolucionado. ¿Qué es lo que más valoran tus seguidores hoy?
R.- Al principio hacía bodegones de arte y moda porque no podía salir de casa. Pero luego descubrí que a la gente le gustaba mi mensaje de moda atemporal y mi actitud ante la vida, la enfermedad y las dificultades. Intento ir más allá de lo superfluo. La moda nos representa y ayuda a mandar un mensaje de nosotros mismos. Mis seguidores, que son de todas las edades, buscan un espejo y ven que la vida se ensancha de forma enriquecedora en esta etapa. Yo tengo sobre todo mujeres que me siguen de todas las edades. Es muy sorprendente, mujeres jóvenes, porque claro se miran en un espejo al que van a llegar en algún momento. Que ellas vean que la vida se ensancha y además se ensancha de una manera muy muy buena y muy enriquecedora a todos los niveles, es positivo.
P.- ¿Has notado un cambio en cómo las marcas se acercan a los perfiles sénior?
R.- Muchísimo. Las marcas están interesadas es estos perfiles. Hay un factor importante desde luego que es económico, pero ya no puede ser que la publicidad o la imagen sea de mujeres u hombres con los que no te identificas. Entonces es lógico que eso avance y que estemos ahí. De diez años a esta parte ha cambiado muchísimo. El cambio es enorme.
P.- ¿Cómo vive Camino Villa la etapa de los 70 años y qué le motiva a seguir?
R.- Lo vivo con mucha gratitud y aceptación. Para mí es vital la familia, los amigos y evitar la soledad, que puede ser muy adictiva. Me cuido con la alimentación y el ejercicio, pero también con una introspección que me hace exprimir los días. Cada día es un regalo y, si no hay proyectos, hay que inventarlos. Mi espíritu no envejece; por dentro me siento como si tuviera 50 años.
