Alimentación

La importancia de una dieta adecuada en la enfermedad renal crónica

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Viernes 30 de agosto de 2019

2 minutos

Evitar la malnutrición y frenar en lo posible el deterioro de la función renal son objetivos básicos

La importancia de una dieta adecuada en la enfermedad renal crónica

Según un estudio realizado por especialistas del Servicio de Endocrinología y Nutrición y del Servicio de Nefrología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid (@Hospital_FJD), la aparición de malnutrición es un problema frecuente en pacientes con Insuficiencia Renal Crónica (IRC) y este deterioro nutricional suele aparecer antes de que la persona entre en las fases finales de la enfermedad, en las que puede ser necesario el tratamiento de diálisis.

Como señala la Federación Nacional ALCER (@FNALCER), la alimentación, cuando existe enfermedad renal en un determinado estadio, debe estar planificada de tal manera que consiga, por un lado, proporcionar al organismo todo los nutrientes que necesita y, por otro, frenar el avenace de la enfermedad o al menos lograr que éste se produzca al ritmo más lento posible.

¿Cuáles son las bases de una dieta que controle la enfermedad renal?

La insuficiencia renal surge cuando los riñones no pueden cumplir correctamente su principal función, que es la de filtrar la propia sangre contribuyendo a eliminar el exceso de líquidos y toxinas presentes en el organismo a través de la orina. Los riñones pueden perder parte de su capacidad de filtrado, algo que se produce de forma progresiva mientras la enfermedad avanza hasta alcanzar la Insuficiencia Renal Crónica. La alimentación siempre debe ser aliada de salud y en el caso de padecer esta enfermedad, es básico adaptarla a ella y al estadio en el que se encuentre.

Como norma general, el fin de una dieta que ayude a luchar contra la enfermedad renal en cualquiera de sus etapas es no aumentar la presencia de determinadas sustancias tóxicas en el flujo sanguíneo, es decir, debe contribuir a que el trabajo el riñón resulte más sencillo.

En ese equilibrio entre aporte de máximos nutrientes y mínimas toxinas está la clave de una dieta beneficiosa para una persona que sufra una patología renal.

dieta insuficiencia renal

Para conseguirlo, entre las recomendaciones que dan médicos expertos destaca la necesidad de ingerir la suficiente cantidad de proteína, a través de alimentos como carnes, pescado, huevo o leche. Es esencial para evitar la desnutrición que puede estar asociada a la enfermedad renal. Las cantidades recomendables siempre van a estar en relación con el grado de funcionalidad de los riñones.

La dieta debe controlar especialmente la ingesta de determinados minerales y sales minerales. El sodio (sal) es uno de los que se debe evitar especialmente porque implica un doble esfuerzo para el riñón, que no solo tendrá que eliminar su exceso sino también el agua extra que implica su ingesta (porque la sal da sed). No añadir a las comidas sal es medida básica para una persona que sufra enfermedad renal.

También el potasio debe controlarse, sobre todo, cuando la función de los riñones está por debajo del 30%. Poner en remojo alimentos ricos en potasio, como por ejemplo las patatas, y cocinarlas hervidas (deshaciéndote del agua de cocción) es un sencillo “truco” para reducir la ingesta de potasio.

Control nutricional

El control nutricional debe extenderse a otros elementos como el calcio o el fósforo. Ambos son necesarios en una dieta equilibrada, por lo que no deben quedar excluidos. pero las cantidades exactas tendrá que establecerlas el médico especialista para evitar que estas sustancias empeoren la situación de los riñones.

En estadios avanzados de la enfermedad (IRC) se desaconseja la ingesta de alimentos enriquecidos en calcio. En el caso del fósforo, los alimentos con los que que se debe tener especial precaución son, entre otros, las vísceras, las espinas de pescado, las comidas precocinadas y los alimentos integrales, especialmente ricos en este mineral.

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