Alimentación

¿Están en peligro de extinción los patrones de la dieta mediterránea?

Teresa Rey

Martes 19 de marzo de 2019

2 minutos

Varios expertos afirman que otros hábitos menos saludables están desplanzando a esta dieta

Están los patrones de la dieta mediterránea en peligro de extinción (Bigstock)

España es el país más saludable del mundo según el índice Bloomberg Healthiest Country de 2018, en el que se valoran 169 países. Ha obtenido una puntuación de 92,8 sobre 100, lo que ha supuesto un avance de cinco posiciones respecto al estudio de 2017. Además, se prevé que la esperanza de vida se sitúe en los 86 años en el año 2040, la más alta del mundo, según las previsiones del Instituto de Métricas y Evaluación para la Salud de la Universidad de Washington (Estados Unidos). Detrás de estos buenos resultados están nuestro sistema de Atención Primaria y la dieta mediterránea. Sin embargo, los expertos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) alertan que esta forma de alimentarse está empezando a desplazarse por otros hábitos alimentarios menos saludables.

Menos dieta mediterránea

Esta sociedad científica asegura que en nuestro país se están observando cada vez más pautas alimentarias poco recomendables y que se alejan de los patrones de la dieta mediterránea. En este cambio de actitud tiene que ver el estilo de vida de la sociedad actual y los cambios socioeconómicos, que están influyendo a su vez en las generaciones futuras.

Desde la SEEN ponen como referente el Informe del Consumo de Alimentación en España de 2017, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en el que se constanta un descenso del consumo de los productos propios de la dieta mediterránea. De hecho, en este se aprecia un incremento de la ingesta de platos preparados, aceite de girasol, arroz, legumbres o pastas. Por otro lado, el aceite de oliva, los pescados o mariscos frescos, hortalizas frescas o pan, experimentaron un descenso durante 2016.

El estudio PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) también ha corroborado esta realidad pues ha demostrado que el grado de adherencia a esta dieta solo obtiene un aprobado en las personas de edad media-avanzada (un 8,5 en una escala de 14 puntos) y en los jóvenes se sitúa muy por debajo.

Clave contra la obesidad y la salud cardiovascular

Los expertos de la SEEN insisten en que es fundamental el patrón de esta forma de nutrirse, entre otras cosas, porque según los primeros resultados obtenidos en PREDIMED muestran que “un abordaje integral con dieta mediterránea, actividad física y modificación de la conducta puede constituir el tratamiento no farmacológico clave en pacientes con sobrepeso u obesidad y riesgo cardiovascular elevado”.

Así, estos especialistas nos recuerdan algunas de las pautas de la dieta mediterránea:

  • Recurrir sobre todo a alimentos ricos en fibra, minerales y antioxidantes.
  • Usar preferentemente aceite de oliva virgen tanto para cocinar como para condimentar ensaladas.
  • Comer más pescado que carne, ya que aportan grasas más saludables.
  • Reducir el consumo de las carnes rojas (ternera, cerdo, caza) y en especial de carnes procesadas, como embutidos.
  • Fijarse en el etiquetado y evitar el consumo de alimentos elaborados con aceites vegetales hidrogenados o grasas vegetales (de palma o coco) y/o animales.
  • Los huevos deben incluirse en la dieta, son un magnífico alimento.
  • Evitar alimentos y bebidas con azúcares añadidos, especialmente refrescos.
  • Es recomendable ingerir dos raciones diarias de lácteos. Si se tiene obesidad o sobrepeso, el colesterol elevado o se presenta cualquier enfermedad cardiovascular, es aconsejable que sea desnatada.
  • La sal, mejor yodada. Lo ideal es echar poca sal a las comidas y moderar el consumo de productos enlatados, embutidos y precocinados por su alto contenido en sal.
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