Alimentación

Trucos para reducir la sal en tu día a día sin que te cueste trabajo

Martes 12 de noviembre de 2019

2 minutos

Nuestro consumo de sodio es dos veces superior al recomendado. Sigue estos consejos para evitarlo

Especias para reducir la sal (Creative commons)

El sodio es un nutriente necesario para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Sin embargo, su exceso puede tener consecuencias nefastas en nuestra salud. Según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), un consumo de sal por encima del recomendado puede favorecer la hipertensión arterial y aumentar el riesgo de cardiopatías y accidentes cerebrovasculares.

Lo que la OMS recomienda

¿Y cuál es la cantidad de sal que tendríamos que tomar al día para evitar estos riesgos? Se recomienda que el consumo sea inferior a 5 gramos de sal por día. Esto es bastante menos de los 9 a 12 gramos que solemos ingerir la mayoría de las personas. Es decir, que estamos consumiendo más de dos veces la cantidad máxima recomendada.

Los Estados miembros de la OMS se lo están tomando en serio, y su intención es reducir en un 30% el consumo de sal de la población mundial de aquí a 2025.

¿Qué podemos hacer nosotros?

En cuanto a los alimentos procesados particularmente ricos en sal, poco podemos hacer, salvo dejar de comprarlos o reducir su consumo en la medida que podamos. Hablamos de la comida preparada o de los snacks salados, pero también del queso, de los embutidos, de los ahumados y encurtidos, del pan industrial, de los cereales… La solución es de sentido común: intentar sustituirlos por alimentos frescos en nuestra dieta diaria.

Trucos para reducir la sal (Creative commons)

Respecto al uso que hacemos de la sal, lo más importante es que poco a poco consigamos reeducar a nuestro paladar. Se trata de reducir su cantidad progresivamente y, así, seguir disfrutando igual de nuestras comidas. Si lo hacemos muy poco a poco, no nos daremos ni cuenta. Además, podemos recurrir a algunos trucos para conseguirlo.

Trucos para reducir el consumo de sal

  • Utiliza especias y hierbas aromáticas frescas. Las añadiremos a nuestros platos siempre antes de la sal.

  • Sazona los alimentos con gomasio o sal de sésamo. El gomasio es un condimento oriental hecho con semillas de sésamo y sal marina que encontrarás en cualquier herbolario. Contiene menos sodio y aumentarás el sabor y el valor nutritivo de tus recetas, ya que aporta proteínas y más minerales, como el calcio y el hierro.

  • Elimina las salsas industriales de tu nevera. Si se nos antoja alguna, siempre podemos hacerla en casa y consumirla en dos o tres días.
  • Lee siempre las etiquetas de los alimentos procesados, para elegir productos de bajo contenido en sodio.
  • Evita tener saleros de mesa en casa.
  • Coloca la sal en un recipiente más pequeño del habitual.
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