Salud

Amiloidosis, una enfermedad rara sin cura

Ignacio Casanueva

Domingo 26 de julio de 2020

2 minutos

La acumulación de proteína amiloide puede ser en cualquier órgano y afectar a todo el organismo

Amiloidosis, una enfermedad rara sin cura

Pese a la creencia popular la amiloidosis no se trata únicamente de una enfermedad, sino que es un término en la cual englobamos varias patologías. Todas estas se caracterizan por la formación de depósitos en tejidos y órganos de unas proteínas anómalas, a las que se denomina genéricamente como material amiloide.

La amiloidosis se trata de una enfermedad rara. Tan rara que se diferencia según categorías: amiloidosis primaria (sin causa conocida), secundaria a otras enfermedades (es consecuencia de otras patologías), o hereditaria. Esta enfermedad no se enfoca únicamente en un órgano o zona del cuerpo, sino que es enemiga de todo el organismo. Por ello puede afectar a la lengua, los intestinos, los músculos, los nervios, la piel, los ligamentos, el hígado, el bazo, el corazón y los riñones; incluso a todo el organismo a la vez. En este último caso las denominamos sistémica.
En términos generales, tanto los síntomas como el tratamiento varían en función de cuál sea la causa y el tipo de proteína que se deposita.

A su vez, estos depósitos de amiloide generan diferentes sintomatologías dependiendo tanto de la cantidad como del órgano al que afecten y no dejen funcionar correctamente. De este modo entre los síntomas están:

  • Alteraciones del ritmo cardíaco
  • Fatiga
  • Dificultad para respirar
  • Hinchazón de la lengua
  • Problemas de deglución
  • Inflamación de brazos y piernas
  • Sensación de entumecimiento en manos y pies
  • Debilitamiento de la función prensora de las manos
  • Trastornos cutáneos (sangrado y sarpullido)
  • Pérdida de peso
  • Diarrea
  • Ronquera
  • Dolor articular

Estos síntomas son muy comunes en otro tipo de enfermedades, por lo que muchas veces los sanitarios confunden a la amiloidosis con otras patologías, lo que dificulta su diagnóstico y lo retrasa. Un hecho que es muy importante ya que la detección precoz es la única manera de evitar que los órganos afectados empeoren hasta llegar a una fase muy avanzada de daño.

Si por algún motivo pensamos que padecemos esta enfermedad, o el equipo sanitario lo tiene bajo sospecha, se realizarán una serie de pruebas y exámenes para comprobarlo. Por ejemplo unos análisis de sangre y orina, de la tiroides, una biopsia y/o un ecocardiograma.

Si estas pruebas dieran positivo, hay que aclarar que la amiloidosis no tiene cura.  La única opción es controlar las consecuencias que de ella se derivan, intentando reducir la producción de la proteína amiloide. Dar con el tratamiento adecuado es muy difícil, ya que en ocasiones cuando éste mejora los síntomas de un órgano afectado por amiloides, la consecuencia puede verse en otro órgano sano que ve su funcionamiento alterado.

No hay forma de evitar el desarrollo de la enfermedad, pero ciertos hábitos saludables contribuyen a minimizar los efectos cuando se tiene amiloidosis. Es importante seguir una dieta equilibrada, baja en sal, reducir el consumo de alcohol, no fumar y evitar realizar grandes esfuerzos físicos o actividades extenuantes

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