Salud

¿Se puede ser feliz cuando se padece un dolor crónico?

Rosa María Torres

Miércoles 11 de marzo de 2020

2 minutos

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Rosa María Torres

Miércoles 11 de marzo de 2020

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El dolor crónico –aquel que dura más de seis meses y no desaparece– afecta a una de cada seis personas en España. Se trata de una enfermedad silenciosa, invisible para todos aquellos que no la padecen. Y es que el dolor tiene una peculiaridad: es individual. Por lo tanto, hay que tener muy en cuenta que una misma dolencia no será experimentada de igual forma por todas las personas.

Quienes sufren dolor crónico no pueden escapar de él. Siempre llevan consigo ese compañero de viaje tan molesto que, en muchas ocasiones, no les deja vivir en paz. Sin embargo, el dolor se puede mejorar gracias a un estilo de vida saludable, terapias alternativas, grupos de apoyo, unidades especializadas e incluso desarrollando estrategias mentales.

Sobrellevar el dolor de forma positiva ayuda a su disminución

Se ha demostrado científcamente que en los periodos de depresión y ansiedad el dolor se "siente" mucho más. De hecho, tener buen humor cuando alguien sufre constante dolor es casi tarea imposible. Para lograrlo existen técnicas de distracción. Algo tan simple como cantar una canción, ver una película o, en los casos de pánico y ansiedad, contar hacia atrás de cien a cero, mejoran la tolerancia al dolor. De hecho, Irene Tracey, investigadora de la Universidad de Oxford, comprobó que si los pacientes estaban distraídos sentían menos molestías al aplicarles calor en la mano.

En este sentido, la musicoterapia siempre es una buena opción para aliviar molestias y dolores. Tanto es así que investigadores de la Universidad de Sussex y del Instituto Max Planck de Leipzig se percataron de que escuchar canciones bailables mejora la función inmunológica y, al contrario, la música ligera es muy buena para reducir el estrés.

Mujer enferma con enfermera riendo(bigstock)

Cuando nada funciona existen las unidades de dolor

Cuando los fármacos no ayudan, y tu médico de cabecera o tu especialista no logra dar con la tecla que alivie tus molestias, siempre puedes acudir a tu unidad de dolor de referencia donde un equipo de profesionales de todos los ámbitos de la salud como anestesiólogos, rehabilitadores o psicólogos, entre otros, trabajarán en la misma dirección para encontrar el tratamiento personalizado que más se adapte a tu problema.

Así lo asegura el doctor Alfonso Vidal, director de la Unidad de Dolor del hospital Quirónsalud Sur de Alcorcón, y especialista en anestesiología y reanimación: “El objetivo es abordar, desde varios puntos de vista, el problema que no eres capaz de resolver desde un solo punto”.

Compartir el dolor te ayudará

Por otro lado, existe una asociación sin ánimo de lucro llamada Sine Dolore. Está formada por pacientes que padecen una determinada enfermedad desde dentro y comparten sus experiencias, con otras personas que están pasando por la misma situación, para ayudarlos a llevar mejor su problema.

Actívate, inspira, expira y descansa

Es muy complicado, pero vivir con ilusión a pesar de la enfermedad es posible. Para ello, en la medida de lo posible, el doctor Vidal aconseja mantenerse activo tanto físicamente, como en el terreno laboral. "Practica la actividad física que mejor se adapte a ti y procura tener una rutina diaria para no pasar demasiado tiempo al día concentrado en el dolor". También recomienda llevar a cabo técnicas de relajación o respiración como el yoga o el pilates. Y, ante todo, emplea tiempo y esfuerzo en descansar lo suficiente todos los días. "El sueño ocupa un tercio de nuestras vidas y es un elemento esencial para una vida saludable y feliz”, explica.

Mujer haciendo yoga (bigstock)

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Rodrigo Hace 1 año
Creo que el título del artículo puede llevar a engaño, ya que el texto trata principalmente del manejo del dolor que de lo que da a entender; por lo tanto, sería más apropiado haberlo titulado algo así como "Modos para hacer más llevadero el dolor". Pensaba que, dada la pregunta, nos hallaríamos ante un texto dirigido a discutir, filosóficamente, la relación dolor crónico-felicidad y las consecuencias del dolor continuo en la coteneidad de quienes lo sufrimos, en uno mismo y frente