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¿Probióticos o prebióticos? Diferencias y características

Victoria Herrero

Martes 19 de febrero de 2019

2 minutos

Los probióticos contienen microorganismos vivos que ayudan a reforzar nuestro sistema inmunológico, mientras que los prebióticos son sustancias que estimulan el crecimiento de los anteriores y otras bacterias que hay en nuestro organismo

Las diferencias entre probiótico y prebiótico (Pixabay)

Las nuevas tendencias en alimentación o salud han dado lugar a nuevos conceptos hasta ahora desconocidos por muchos de los consumidores. Los anuncios en televisión nos hablan, por ejemplo, de las bondades de los alimentos que contienen probióticos y prebióticos, pero ¿a qué nos referimos en cada caso? ¿Estamos hablando de lo mismo?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define, por una parte, que "los probióticos son microorganismos o bacterias vivas que, administrados en su justa medida, pueden ser beneficiosos para nuestra salud; especialmente en lo que se refiere al refuerzo de nuestro sistema inmunológico. Por el contrario, los prebióticos son sustancias que estimulan el crecimiento de los probióticos y de otras bacterias que se encuentran en nuestro organismo". 

Así, una dieta rica en vegetales o legumbres hará que aumente nuestra cantidad de prebióticos de forma natural en nuestro cuerpo. De esta manera, y al consumir alimentos ricos en prebióticos lo que hace es que nuesta flora intestinal mejore, al tiempo que se favorece la absorción de ciertos minerales y se produce la sintetización de vitaminas pertenecientes al grupo B.

¿Cómo podemos incluir prebióticos de forma natural en nuestra alimentación?

Si necesitamos que nuestro menú semanal sea rico en prebióticos, podemos incluirlos de forma natural en nuestros platos y recetas teniendo en cuenta estos consejos: 

  • Si queremos preparar un aderezo o salsa para acompañar un plato de carne o un pescado, lo mejor es utilizar ajo, cebolla y puerro como base. Esos tres alimentos contienen inulina y fructooligosacáridos que son prebióticos naturales.
  • Incluir legumbres en nuestra dieta es ya de por sí una rica y saludable rutina; y ahora con más razón ya que poseen rafinosa y estaquiosa, que tienen entre sus propiedades una importante acción prebiótica.
  • Un consejo a la hora de cocinar patatas o boniatos con piel es no cocerlos durante mucho tiempo. De esta forma conservaremos su fibra indigerible que, una vez en nuestro intestino, se comporta como un elemento prebiótico.
  • Por las mañanas, nada mejor que comer cereales integrales derivados del trigo, la cebada o la avena. Al igual que la base de la salsa antes mencionada, contienen inulina. 
  • Una rica receta con espárragos o alcachofas como protagonista nos ayudará a beneficiarnos de sus fructooligosacáridos o su inulina, respectivamente.

 

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