Deporte para mayores

Cómo nadar bien en cada estilo de natación sin perjudicar lumbares o cervicales

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Lunes 29 de junio de 2020

2 minutos

En cada uno es importante mantener la espalda recta y controlar movimientos bruscos del cuello

Cómo nadar bien en cada estilo de natación sin perjudicar lumbares o cervicales
Teresa Rey

Foto: Bigstock

Lunes 29 de junio de 2020

3 minutos

A veces ocurre que el médico nos recomienda que nademos si tenemos dolor de espalda o molestias cervicales. Sin embargo, para subsanar estos problemas no basta con nadar sin más. Primero tendremos que saber si nuestro estilo es el más adecuado, si lo hacemos bien y si se pueden realizar ejercicios complementarios. Quien mejor nos puede indicar todo esto es un instructor especializado en natación terapéutica.

Los dos estilos de natación más aconsejables para paliar estas molestias son crol y espalda. En el caso de braza es posible incorporar algunos movimientos, pero en general como tal no se recomienda. Esto es así porque para practicarlo hay que arquear la espalda y si esta nos molesta, podríamos perjudicarla más.

Crol

En el crol es importante mantener el cuerpo de forma horizontal porque así será más fácil nadar y mantener el equilibrio. De hecho, este es fundamental en la natación. Se trata de permanecer en esta postura sin arquear las lumbares. Una forma de mantenerla es utilizando una tuba que nos permita respirar sin sacar la cabeza, de esta manera no forzaremos tampoco el cuello.

Al usar este complemento podemos dejar el cuello y cabeza relajados y mirar siempre hacia el suelo, pero sin que la barbilla toque el pecho. Además al hacer la brazada deberemos rotar el cuerpo y no solo el cuello. Tendremos que evitar forzar los giros.

Las piernas deben estar rectas y hay que evitar que las rodillas se encojan. Se trata de efectuar patadas estrechas, una o dos por brazada. Los tobillos tienen que permanecer en flexión plantar.

La brazada es muy importante también. A grandes rasgos el brazo que sale debe meterse en el agua con la planta de la mano mirando hacia abajo y si llegara estirar el codo. El brazo no debe meterse totalmente estirado. Hay que orientar la mano hacia abajo y adelante y flexionar el codo. La mano se introduce con el brazo hasta que la primera se debajo del pecho y luego se extiende hasta tocar el glúteo, y  a la par que el brazo contario sale. La respiración se debe acompasar con este movimiento respirando cuando la mano está dentro y la otra enfrente.

Precauciones natación (bigstock)

Espalda

La espalda es uno de los estilos que más beneficiosos para las lumbares. Aquí de nuevo es vital saber mantenerse tumbado sobre el agua pero esta vez mirando al techo. Las piernas no se tienen que caer mucho, para evitar el arqueo, y deben estar cerca de la superficie salpicándola levemente. Si vemos que nos sucede esto podemos por un pull entra las piernas para mejorar la flotación.

Debemos vigilar el movimiento de brazos que se debe acompasar con el de los hombros para igualmente no forzar la zona y perjudicarla más de lo que ya puede estar.

De igual modo, como alternativa podemos nadar de espalda realizando movimientos de braza. Por un lado, estiramos los brazos hacia atrás y nos impulsamos con las piernas de braza. Está también la espalda doble que es mover los dos brazos a la vez, mientras que movemos las extremidades inferiores o bien rectas como en el crol o bien encogiéndolas o estirándolas como en la braza (esta última forma de nadar relaja bastante).

Otros estilos

Si nos gusta la braza podemos recurrir a este estilo siempre que la espalda esté recta. En este caso lo ideal es usar una tuba pues al no tener que sacar la cabeza del agua la lumbar no se dobla. Después podemos nadar normalmente de este modo.

El de mariposa es una de los métodos de natación más complicados. Si no controlamos bien todos los demás y nos duele esta zona es mejor decantarse por las otras opciones que bien hechas nos van a aportar más beneficios.

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