Salud

¿Estás engordando o padeces retención de líquidos? Cómo diferenciarlos

Verónica Mollejo

Foto: Bigstockphoto

Jueves 9 de mayo de 2019

2 minutos

La hinchazón, la celulitis o el aumento de peso son algunos síntomas de la retención de líquidos

Retirar un balón gástrico

Tal y como explica la Fundación Española del Corazón, “el edema, conocido popularmente como retención de líquidos, es un aumento en el volumen del líquido intersticial, es decir, una acumulación excesiva de líquidos en los tejidos”. Entre las causas que pueden motivar su aparición destacan el exceso de alcohol, una vida sedentaria, el consumo de determinados medicamentos, una alimentación carente de proteínas o el abuso de ingredientes ricos en sal.

Además, su sintomatología provoca molestias tan variadas como calambres, cansancio, malestar general, pesadez del cuerpo, hinchazón de las extremidades, la cara y los ojos, y un aumento de peso sin motivo aparente. Este último signo es precisamente el que genera más controversia, pues muchas personas acuden al médico por engordar de manera drástica aun siguiendo una dieta adecuada y sin saber el auténtico motivo de dicho estado. Bajo esta premisa, y aunque es un profesional de la salud quien debe diagnosticarlo oficialmente, ¿cómo puedes diferenciar ambas situaciones?

La fóvea, un truco infalible

En términos generales, resulta muy complicado distinguir entre un aumento de peso al uso y un caso claro de retención de líquidos. Además de hacer un repaso por las causas y los síntomas que caracterizan dicha afección para comprobar si se cumplen, existe un truco de lo más eficaz vinculado estrechamente a los edemas. ¿Has oído hablar alguna vez de la fóvea?

“Si presionamos la piel firmemente con el dedo y notamos un hundimiento que permanece durante algunos minutos o segundos después de que hemos quitado el dedo” significa que el perímetro abdominal cuenta con la presencia de fóvea, como define la Fundación Española del Corazón. Este síntoma solo aparece cuando el paciente sufre retención de líquidos, por lo que se convierte en la mejor baza para identificarlo rápidamente en caso de duda.

Otros aspectos que puedes vigilar de cerca para diferenciar entre la retención de líquidos y el aumento de peso son, por ejemplo, el color de la orina y las heces o el incremento del volumen en la zona abdominal exclusivamente. Y es que cuando engordas, lo normal es que no solo el abdomen sufra las consecuencias, también los brazos, la cara, los hombros o incluso el cuello. Además, cuando de trata de retención de líquidos, estos se acumulan en zonas aparentemente habituales, pero que adoptan una proporción desmesurada que se puede apreciar a simple vista.

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