Fisioterapia

Cómo es la fisioterapia para calmar la artrosis de rodilla

Teresa Rey

Lunes 11 de marzo de 2019

2 minutos

Busca sobre todo disminuir el dolor, fortalecer y mejorar la movilidad de la articulación

¿Cómo recuperarse de un esguince de rodilla?

Las artrosis es una de las enfermedades reumáticas de mayor prevalencia en nuestro país, y una de las primeras causas de discapacidad, según se deriva del artículo Tratamiento Rehabilitador de la Artrosis, publicado en la revista Arthos. La artrosis puede afectar a diferentes zonas del cuerpo. Cuando se produce en la rodilla se debe a un deterioro paulatino del cartílago articular que la protege. Su aparición provoca dolor a la hora de hacer actividad física, no se puede caminar con regularidad ni permanecer de pie, y la rodilla se va deformando. Aparte del tratamiento farmacológico, la fisioterapia puede ayudar a calmar el dolor de la artrosis de rodilla, además de recuperar la funcionalidad de la misma, según los expertos.

Objetivos

La fisioterapia en la artrosis de rodilla tiene varios objetivos. Principalmente disminuir el dolor y fortalecer la zona. Trata de mejorar la movilidad de la articulación y dotarle de una mayor estabilidad, además de intentar que la enfermedad no vaya a más.

Al mismo tiempo, hay que tener presentes una serie de aspectos que contribuyen a agravar la artrosis, es especial, la obesidad. De hecho, el sobrepeso aumenta el riesgo de su progresión. Los excesos deportivos tampoco son buenos, pero sí practicar deporte de forma regular.

Ejercicios

El fisioterapeuta valorará los ejercicios a realizar en función del grado de la artrosis y lo dañada que esté la articulación. En ocasiones su trabajo se puede complementar con actividades adicionales a través del agua en una piscina, en bicicletas estáticas o con otras máquinas, dependiendo del dolor que presente el paciente.

Por un lado, se realizarán trabajos de fuerza con el objeto de reducir el deterioro y proteger la articulación. Para ello se utilizan diversas cargas que determinará el experto. Aquí, se realizan distintos tipos de ejercicios de resistencia: isométricos (los músculos se someten a un movimiento contra una carga elevada durante un periodo corto), y concéntricos (cuando se vence una resistencia que se pone al músculo) combinados con excéntricos (lo contrario al anterior, cuando el músculo vuelve a su situación de reposo).

Paralelamente se trabaja la movilidad articular, para mejorar el recorrido, la estabilidad y la funcionalidad. En estos casos, el fisioterapeuta puede ayudarnos a realizar al principio un movimiento pasivo y controlado de la articulación, y después incorporar otras actividades en función de cómo evolucionemos y lo que él estime oportuno.

De forma paralela, es recomendable hacer algún ejercicio moderado complementario como por ejemplo pasear a un ritmo suave o incluso nadar, pero esto nos lo tendrá que pautar nuestro fisioterapeuta.

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