Fisioterapia

Razones por las que la fisioterapia debe formar parte del tratamiento de cualquier demencia

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Miércoles 1 de enero de 2020

4 minutos

Sus beneficios a nivel físico y mental hacen que no pueda faltar en un cuidado integral y efectivo

Razones por las que la fisioterapia debe formar parte del tratamiento de cualquier demencia

La Organización Mundial de la Salud (@OMS_es) recuerda que la demencia es una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores de todo el mundo. Es un síndrome que se caracteriza por un deterioro de las funciones cognitivas, generalmente crónico y progresivo, que puede presentar múltiples manifestaciones. Aunque la enfermedad de Alzheimer es la forma de demencia más extendida (entre el 60%-70% de los casos) no es la única y en cualquiera de ellas, la fisioterapia desempeña un papel fundamental a la hora de mantener la calidad de vida y frenar o retrasar la aparición de los diversos síntomas, tanto aquellos relacionados con el aparato locomotor, como los relativos a las funciones mentales.

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¿Qué papel desempeña la fisioterapia en el tratamiento de una demencia?

Es mucho lo que puede hacer la fisioterapia en cada una de las fases evolutivas que presentan las distintas demencias. El Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España (@cgcfe) señala la importancia de esta disciplina a la hora de preservar el máximo tiempo posible la independencia y la autonomía de la persona que las sufre.

La labor del fisioterapeuta, especialmente en las fases avanzadas, es esencial para evitar la progresión de la falta de movilidad mediante terapias específicas que frenen la rigidez muscular o las alteraciones musculo esqueléticas; todo ello sin olvidar los beneficios a nivel psíquico y emocional que proporcionan esas terapias y los ejercicios, tanto individuales como en grupo. Además, también hay que destacar la importancia del fisioterapeuta a la hora de asesorar, en múltiples aspectos de las actividades cotidianas, a la persona enferma y a sus familiares y/o cuidadores.

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Técnicas de fisioterapia efectivas frente a la enfermedad

El “entrenamiento” físico y mental es un pilar básico para tratar las demencias y el fisioterapeuta cuenta con técnicas precisas para lograr resultados satisfactorios que se traducen en una mayor calidad de vida para la persona que las padece. Como detalla la Fundación Reina Sofía en su Guía Práctica para Profesionales que trabajan con enfermos de Alzheimer, aunque esta patología no está directamente relacionada con la función motora, la fisioterapia no solo la beneficia de manera general mejorando el movimiento, sino además aporta grandes beneficios a la hora de frenar el deterioro mental, influyendo de forma positiva, tanto en el estado de ánimo como en la conducta. Mejorar situaciones de apatía, cambios bruscos de humor, negatividad, depresión... es posible, también con la ayuda de la fisioterapia.

El fisioterapeuta deberá realizar una exhaustiva valoración de la situación concreta de la persona enferma teniendo en cuenta la existencia de otras posibles enfermedades: diabetes, hipertensión, osteoporosis...

Hecha la evaluación previa, establecerá las pautas de tratamiento que más beneficios puedan aportan. Terapias posibles pueden ser:

  • Masajes y manipulaciones terapéuticas que contribuyan a aliviar dolores articulares y musculares, activando la circulación periférica y haciendo que, en general, disminuya la rigidez.
  • Técnicas específicas de fisioterapia cuyo objetivo sea la reeducación postural y de la marcha. Con movimientos activos o pasivos, basados en la cinesiterapia, se puede aumentar la movilidad para mantener la máxima funcionalidad posible. Trabajar la marcha, la capacidad de caminar, potenciando la estabilidad y el equilibrio con el objetivo de evitar posibles caídas, es especialmente importante en las fases más avanzadas de la enfermedad. Del mismo modo, lograr una postura correcta es básico para no desarrollar nuevas patologías que puedan afectar a las articulaciones.
  • Actividades grupales. Son especialmente importantes porque favorecen la sociabilidad de la persona enferma, el contacto con los demás, la comunicación, el lenguaje, la memoria y el ejercicio mental (sobre todo cuando se trata de coordinar con los demás a la hora de realizar un ejercicio para lograr un objetivo común)…

Termoterapia, gimnasia activa con distintos elementos (pelotas, aros…) ejercicios de psicomotricidad, terapias de relajación, de control de la respiración… son muchas las herramientas con las que cuenta la fisioterapia actual, que hacen que los profesionales encargados de ponerlas en práctica no puedan faltar en el equipo multidisciplinar que ha de tratar a una persona con demencia.

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Logros evidentes que la convierten en imprescindible

Mejorar la capacidad motora general y también la motricidad fina, que incluya por ejemplo trabajar el movimiento de los dedos de las manos, y ralentizar el deterioro de las funciones cognitivas son dos objetivos básicos en el tratamiento de la demencia, a cuyo logro la fisioterapia puede contribuir de forma notable. Sus terapias son efectivas en cualquier  fase de la enfermedad, aunque los expertos insisten en que lo ideal es recurrir a ella ante los primeros síntomas.

Centros especializados en prevención y tratamiento de demencias como el alzhéimer puntualizan que la fisioterapia demuestra su eficacia con resultados fácilmente apreciables como pueden ser:

  • Mejora en el rango de movimiento de las articulaciones y en el aumento del tono muscular.
  • Mantenimiento de la conciencia del propio cuerpo y de su relación con el entorno (algo no solo es importante a nivel físico, sino también a la hora de trabajar la orientación espacio – tiempo).
  • Mayor equilibrio estático y dinámico (esencial en la prevención de caídas).
  • Mayor estimulación de la memoria a través de las rutinas de ejercicios que se repiten.
  • Mejora de la psicomotricidad, esencial para mantener la autonomía en las actividades diarias.
  • Mayor autoestima e incremento de las relaciones interpersonales, especialmente en las terapias de grupo.

Razones sobran para que la fisioterapia sea parte importante en el tratamiento de cualquier demencia.

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