Salud

Insolación o golpe de calor, aprende a diferenciarlos

Ignacio Casanueva

Lunes 3 de agosto de 2020

2 minutos

Insolación o golpe de calor, aprende a diferenciarlos

Con las altas temperaturas y una mayor exposición al sol, es habitual que se produzcan insolaciones o golpes de calor. Las personas de grupo de riesgo, mayores, niños y personas obesas son las que más probabilidades tienen de sufrir estos problemas. Por ello deben extremar las precauciones. Aun así, hemos oído mucho hablar sobre ambas patologías, pero ¿sabemos detectar cuáles son sus diferencias?

La insolación está producida directamente por la acción de los rayos de sol. Los síntomas que la acompañan son fiebre, sensación de calor, piel enrojecida, seca y en ocasiones sensación de delirio. Otros síntomas, menos comunes, pueden ser las convulsiones y el coma, pero son síntomas que pueden variar de un paciente a otro y dependerán del nivel de insolación que se padezca.

insolacion

Ante la sospecha de que exista una insolación, debemos llevar a esa persona a un lugar fresco y aplicarle paños de agua fría en la frente, en la nuca y en las muñecas para intentar bajarle la temperatura corporal. Si el paciente está consciente, debemos darle agua poco a poco (nos podremos ayudar de una cuchara). Solamente llamaremos a los servicios médicos si el paciente sufre convulsiones o los síntomas no cesan aun habiendo aplicado las medidas comentadas.

Los síntomas de un golpe de calor son muy similares a los de una insolación. En esta ocasión el golpe se produce cuando nuestro organismo no es capaz de asumir todo el calor que está recibiendo, aunque puede tratarse de una causa diferente a la exposición al sol. Por ejemplo, puede darse cuando una persona ha realizado mucho ejercicio físico intenso o cuando ha permanecido durante mucho tiempo en una habitación o zona con una temperatura elevada.

Es este calor el que lleva a que el cuerpo pueda sufrir una deshidratación, de modo que será una diferencia respecto a la insolación. El paciente puede tener la piel pálida y húmeda, ya que sufre una sudoración excesiva. Su pulso se vuelve más débil y la respiración más lenta. Por sufrir un golpe de calor no significa que la temperatura corporal aumente, es más se mantiene. Además, el paciente puede sufrir vómitos y cefaleas y presentar la tensión baja.

El modo de actuar ante esta situación debe ser: permanecer tumbado con las piernas levantadas y beber agua en pequeñas cantidades. En ocasiones, añadir sal y azúcar al agua o beber una bebida isotónica.

 

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