'Besar a cualquier edad': CONFEMAC reivindica el derecho de los mayores a amar y rehacer su vida
La campaña desafía los estereotipos que limitan sus relaciones afectivas
Con motivo del Día de San Valentín, CONFEMAC (Confederación Estatal de Mayores Activos) aprovecha esta fecha significativa para reivindicar el derecho de las personas mayores a rehacer sentimentalmente sus vidas, a expresar afecto, deseo y amor en todas sus formas. Bajo el lema Besar a cualquier edad, la iniciativa promueve, a través de imágenes de afecto, el derecho de las personas mayores a ejercer su autonomía emocional, desafiando los estereotipos y el edadismo que, con demasiada frecuencia, limitan sus relaciones afectivas.
La campaña busca resaltar que el beso, el contacto y la intimidad son atemporales, y que el paso del tiempo no hace más que enriquecer la capacidad de seguir experimentando el amor. Como sociedad, es fundamental reconocer que las personas mayores continúan deseando, viviendo y eligiendo el amor de manera plena y activa. La campaña trabaja para romper con los prejuicios paternalistas y edadistas, promoviendo la normalización de gestos afectuosos como besar por el simple placer de hacerlo y porque así se elige. Esta es una forma rotunda de reivindicar su autonomía sobre sus cuerpos y relaciones.

"Reivindicamos el derecho de las personas mayores a amar y ser amadas con total libertad, en primera persona y viviendo esta esfera de la vida de manera activa" afirman desde CONFEMAC.
En este sentido, la campaña también lucha contra la visión infantilizante o desexualizante del envejecimiento, que invisibiliza el deseo, la pasión y la intimidad de las personas mayores. Al mostrar besos y gestos de afecto entre mayores, se busca romper con el estereotipo de que el deseo solo pertenece a la juventud, y reafirmar que el envejecimiento no anula la capacidad de amar y disfrutar de la vida.
La campaña también destaca el derecho de las personas mayores a rehacer sus vidas después de pérdidas, duelos o silencios largos. De esta manera, besar se convierte en un símbolo de resiliencia, de continuidad y de futuro. Las personas mayores, al igual que cualquier otra persona, tienen derecho a enamorarse, a volver a ilusionarse y a empezar de nuevo, sin ser juzgadas ni estigmatizadas.



