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Cinco síntomas que delatan el agotamiento del cuidador

Toni Esteve

Foto: Bigstock

Domingo 30 de mayo de 2021

4 minutos

Cuidar de un familiar afecta a la salud y el bienestar mental del cuidador

Cinco síntomas que delatan el agotamiento del cuidador (Foto Bigstock)
Toni Esteve

Foto: Bigstock

Domingo 30 de mayo de 2021

4 minutos

La Ley de Dependencia considera que un cuidador profesional es una persona que presta cuidados en una institución pública o entidad, con y sin ánimo de lucro, o bien un profesional autónomo entre cuyas finalidades se encuentre la prestación de servicios a personas en situación de dependencia, ya sean en su hogar o en un centro. Pero también son muchas las personas que desempeñan esa labor en el ámbito familiar, de manera no profesional y en el entorno domiciliario. Cuidar de su ser querido requiere un esfuerzo constante y es fácil olvidarse de cuidarse a sí mismo. Cuando desempeñar esta tarea afecta a la salud y el bienestar mental, es posible que estar experimentando el agotamiento del cuidador.

Cinco síntomas que delatan el agotamiento del cuidador (Foto Bigstock) 2

Algunos identifican estos síntomas como el “síndrome del cuidador quemado”, desencadenado a menudo por el agotamiento físico y mental que puede generar el cuidado de una persona dependiente, al mismo tiempo que se mantiene la actividad profesional y familiar. No es algo baladí, puesto que, con el tiempo, estos síntomas pueden empeorar y generar problemas mayores para el cuidador como para la persona cuidada. Para prevenir y actuar antes de que sea demasiado tarde, estos son algunos síntomas a los que el cuidador debe prestar atención:

1.- El estrés del cuidador está detrás del 80% de los casos de maltrato a las personas mayores. El estrés tiene un efecto adverso en el sistema inmunológico de los cuidadores y puede hacerles enfermar con más frecuencia, lo que aún les causará más estrés a ellos y a la persona que cuidan. Esto puede desembocar en un círculo vicioso. Aparecen de manera progresiva síntomas físicos como cansancio o dolores musculares.

2.- Frustración: la atención que se da a la persona dependiente no siempre tiene como resultado una evolución satisfactoria de su estado. Es importante aceptar esta premisa, porque lo contrario puede llevarnos a sentir frustración, impotencia, enfado o angustia.

3.- Problemas de sueño o de aumento de peso: el insomnio y el aumento de peso son dos síntomas comunes entre los cuidadores. El agotamiento tiene mucho que ver con las alteraciones en el sueño. Los cuidadores de familiares pueden sentirse ansiosos por su ser querido y pueden pasar la noche preocupándose. Y claro, un sueño de baja calidad, contribuye a la depresión, la fatiga y la ansiedad. Por otra parte los cuidadores son un grupo de riesgo de aumento de peso y obesidad. En este sentido el estrés y la falta de tiempo para dedicarse a uno mismo puede hacer que optemos siempre por comidas rápidas y poco sanas.

4.- Fatiga: el descanso es parte esencial del buen cuidado. Si habitualmente te notas lento y las tareas básicas te resultan excesivamente difíciles, es posible que estés experimentando el agotamiento del cuidador, que puede ser una combinación de agotamiento físico, emocional y mental. El cuidador debe aprender a pedir ayuda cuando la necesite y tomarse pequeños respiros para descansar y disfrutar mientras otras personas se responsabilizan de los cuidados.

5.- Aislamiento: cuidar a un familiar puede convertirse en un tarea de 24 hora al día, y es posible que el propio agotamiento que experimenta el cuidador haga que no se sienta con ganas de socializar o dedicar tiempo a sus aficiones. Sin embargo, es importante dedicarle tiempo a esos hobbies, como practicar algo de deporte para oxigenar el cuerpo y la mente, o disfrutar de una enriquecedora vida social que te haga olvidar durante unas horas los duros momentos al lado de la persona que atiendes.

Sobre el autor:

Toni Esteve

Toni Esteve es redactor especializado en temas de economía y consumo.

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