Salud

La importancia de cuidar al cuidador

Rosa Roch

Foto: BigStock

Lunes 16 de noviembre de 2020

1 minuto

Tomar parte activa en el propio cuidado es la mejor manera de poder cuidar a la persona dependiente

La importancia de cuidar al cuidador
Rosa Roch

Foto: BigStock

Lunes 16 de noviembre de 2020

1 minuto

Una enfermedad o lesión cerebral no solo tiene repercusión sobre la persona afectada, sino que también influye en su entorno más cercano. El enfermo, al ser dependiente y no poder valerse por sí solo, requiere de un cuidador. Éste normalmente es un familiar cercano que suele asumir toda la responsabilidad que ello conlleva. En algunos casos, esta circunstancia es breve y temporal y, en otros, la necesidad de cuidado se prolonga durante meses e incluso años. Además, la atención que se da a la persona dependiente no siempre tiene como resultado una evolución satisfactoria de su estado. Hablamos de aquellas que sufren enfermedades neurodegenerativas y de nuestros mayores, donde la implicación emocional puede ser aún mayor al ver su deterioro.

Atender a una persona que no puede hacerlo sola es una tarea difícil, cansada y de mucha responsabilidad. Según datos del 2020 ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística (@es_INE), la unidad familiar está compuesta por casi 2,5 miembros. De ahí podría decirse que por cada enfermo crónico hay casi dos familiares cercanos que pueden implicarse en atender sus necesidades. Esto son los datos; la realidad es otra muy distinta y lo que está claro es que, para que no afecte a su salud, el cuidador debe prepararse tanto física como emocionalmente y ha de de disponer de todos los recursos necesarios para llevar a cabo su contienda.

 

El cuidado del cuidador

 

Se debe tener presente que los cuidadores también tienen unas necesidades que deben ser reconocidas y atendidas. Estás pueden ser desde las propias enfermedades, obligaciones para con otros familiares o la necesidad de descansar. Además, cuando una persona es cuidadora es necesario:

  • Estar informada sobre la enfermedad que padece la persona que tiene a su cargo y su posible evolución.
  • Tener una orientación sobre cómo afrontar las carencias progresivas y las posibles crisis que puede tener la enfermedad.
  • Ser consciente del trabajo que implicada cuidar una persona dependiente por enfermedad o por edad.
  • Tener todas las ayudas posibles por parte de la administración.
  • Poder apoyarse en otros familiares para que le ayuden, liberándole de responsabilidades.
  • Que pueda dedicarse tiempo para su propio bienestar, compartir con amigos, socializar y disponer de tiempo para sus aficiones, como pueden ser leer, escuchar música, pasear…

Tener a su alcance todos los apoyos necesarios que favorezcan su estado de salud es uno aspecto sumamente importante para poder continuar cuidando de la persona dependiente. El cuidador o cuidadora ha de ser consciente de que está haciendo lo humanamente posible y no debe exigirse, ni deben exigirle, más. Además, ha de aceptar que a veces se comenten errores y estos han de ser reconocidos, aceptados y nunca juzgados por los demás. Es necesario ofrecerle a la persona cuidadora ayuda e intentar que sea aceptada.

 

El cuidado del cuidador

 

El Síndrome del cuidador

Es evidente que el cuidado de una persona dependiente genera un importante impacto en el estado emocional de las cuidadoras y los cuidadores. Cuando no se han atendido las propias necesidades o se ha perdido la autonomía y hay un exceso de responsabilidad, las personas cuidadoras pueden ver afectado su bienestar emocional. Pueden presentar un sentimiento de tristeza, fatiga emocional, irritabilidad, abandono del cuidado personal, sentimiento de culpa y, además, rechazo hacia la persona dependiente con distanciamiento emocional y una actitud negativa hacia el cuidado, el propio trabajo y hacia sí misma. Además, también pueden presentar conductas de aislamiento y soledad. Cuando una persona muestra este tipo de síntomas es lo que se conoce como el Síndrome del Cuidador.

Se trata de un trastorno que se presenta en personas que desempeñan el rol de cuidador y se caracteriza por el agotamiento físico y psíquico. Se considera producido por el estrés continuado (no por una situación puntual) en una lucha diaria contra la enfermedad o el deterioro de la persona propio de la edad o de enfermedades neurodegenerativas y que puede agotar las reservas físicas y mentales de la persona que le atiende, según explica NEURORHB, Servicio de Neurorrehabilitación de Hospitales Vithas (@Vithas_NeuroRHB).

Ante este estado de estrés continuado la calidad de vida puede verse mermada, llegando incluso afectar aún más la salud de la persona cuidadora, con lo que el cuerpo reacciona con unos mecanismos de defensa para alertar o buscar una vía de escape. Entre ellos podemos describir:

  • Pérdida de apetito
  • Alteraciones en la alimentación
  • Aumento de peso
  • Ansiedad
  • Tristeza y lloros
  • Falta de concentración
  • Cansancio físico y emocional
  • Insomnio
  • Temblores
  • Abuso de drogas (fármacos y alcohol)
  • Accidentes domésticos

Por lo tanto, aquellas personas que tienen a su cargo la responsabilidad de velar por la salud y el bienestar físico y emocional de una persona dependiente han de cuidarse y dejarse cuidar, en todos los planos, para poder seguir con su cometido. Solo así habrá un equilibrio entre la salud física y emocional del cuidador y de la persona dependiente, pues cuidar de un enfermo crónico o de nuestros mayores no es una tarea sencilla y, no prestar atención al propio cuidado, puede agravar el estado de la persona dependiente y desarrollar enfermedades en el familiar que ha aceptado la responsabilidad de atenderle. El cuidador, pues, debe tener como principal prioridad cuidarse para, así, poder cuidar y poder ofrecer a la persona que está a su cargo la mejor atención y todo su apoyo.

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