Medicina preventiva

Terapia Hormonal Sustitutiva (THS): ¿cuándo no es recomendable?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Jueves 9 de abril de 2020

4 minutos

La prescripción y el control médico son esenciales para evitar sus posibles efectos perjudiciales

fármacos utilizados en la Terapia Hormonal Sustitutiva

La Terapia Hormonal Sustitutiva (THS) es aquella que tiene como objetivo suplir la carencia de determinas hormonas que el organismo deja de producir. Generalmente hace referencia a los tratamientos a los que se puede recurrir para aliviar los síntomas más severos de la menopausia, aunque también se utiliza en mujeres en edad fértil en casos determinados, como puede ser la extirpación del útero (histerectomía) a consecuencia de alguna patología.

¿En qué consiste?

Aunque esta terapia lleva años siendo aplicada, aun sigue existiendo cierta controversia entre los expertos respecto a sus beneficios y posibles riesgos. Sin embargo, si en algo hay consenso, es en la necesidad de un completo y exhaustivo análisis previo de cada caso antes de determinar la idoneidad de la terapia.

Como explica la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (@_AEEM) en esta etapa de la vida de una mujer, en la que la menstruación se va retirando de manera progresiva, la función ovárica se reduce al mismo tiempo que lo hace la producción de hormonas femeninas, fundamentalmente estrógenos y progesterona.

Hay que dejar claro que la menopausia no es una enfermedad, pero en algunos casos, sus síntomas pueden pasar de ser leves y simplemente algo molestos, a afectar seriamente a la calidad de vida de una mujer. Sofocos, sequedad vaginal, insomnio, fuertes cambios en el estado de ánimo que pueden incluso derivar en una depresión, son solo algunos de esos síntomas, que pueden manifestarse con mayor o menor intensidad.

En ocasiones, medidas sobre hábitos de vida saludables en esta etapa, como una dieta adecuada y algo de ejercicio moderado, bastan para aliviarlos, pero en los casos más severos puede ser necesario un determinado tratamiento. Uno de ellos es la Terapia Hormonal Sustitutiva, que consiste en proporcionar al organismo, a través de distintas vías como fármacos (pastillas), parches transdérmicos o geles esas hormonas cuya producción ha disminuido drásticamente.

Terapia Hormonal Sustitutiva para combatir los sofocos de la menopausia

Los posibles beneficios de la THS

Tendrá que valorarlos el especialista, porque cada mujer es distinta y su organismo presenta necesidades muy concretas. A veces, la efectividad del tratamiento requiere la administración de estrógenos y progesterona de forma conjunta, pero en otras ocasiones lo aconsejable es recurrir a solo una de estas hormonas.

Cuando esta terapia se aplica de la manera correcta, siguiendo estrictamente las indicaciones médicas, puede suponer importantes beneficios para una mujer que está atravesando una menopausia especialmente complicada. Como explican expertos de la Clínica Universidad de Navarra (@ClinicaNavarra) La ‘reposición’ de hormonas trae como beneficios el alivio de los sofocos, de la sudoración excesivas  y de las molestias genitourinarias. También puede ser una importante ayuda a la hora de mejorar los cambios emocionales y la libido, que se ve alterada en esta etapa.

Como beneficio añadido y a largo plazo, se considera que esta Terapia Hormonal Sustitutiva puede disminuir el riesgo de osteoporosis que se incrementa con la llegada de la menopausia.

Beneficios y riesgos de la Terapia Hormonal Sustitutiva

¿Qué factores la hacen desaconsejable?

Como hemos señalado, esta terapia ha sido motivo de controversia entre los expertos porque si bien sus beneficios están contrastados, también se conoce que su aplicación implica riesgos que pueden hacer que no sea recomendable en situaciones determinadas.

Existe unanimidad a la hora de dictaminar que la terapia solo debe prescribirse cuando los beneficios compensen los posibles efectos secundarios. Además, siempre habrá que tener en cuenta las condiciones físicas de cada mujer, incluyendo su edad, dado que los riesgos aumentan a medida que ésta avanza. Los expertos insisten en que el tratamiento solo debe seguirse con prescripción médica, durante el mínimo tiempo posible, que no deberá ser superior a los cinco años y con controles periódicos que permitan detectar nuevos factores de riesgo que pudieran surgir.

En general, la THS no resulta recomendable en personas que sufran enfermedades relacionadas con el sistema cardiovascular, ya que, algunos estudios la asocian a un mayor incremento del riesgo de accidentes cardio y cerebro vasculares, como el ictus, especialmente en mujeres mayores de 60 años.

 Algunos expertos señalan, además, que el tratamiento podría estar contraindicado en el caso de padecer enfermedad hepática o trombosis venosa.

Respecto a la relación de las terapias de reemplazo hormonal y determinados tipos de cáncer, cada vez son más las investigaciones que apuntan a su existencia. Como recuerda la Asociación Española Contra el Cáncer (@aecc_es), actualmente se estima que solo en mujeres sin antecedentes de cáncer de mama y con síntomas menopáusicos severos podría valorarse la posibilidad de un tratamiento de este tipo, siempre en dosis muy bajas y durante el menor tiempo posible, ya que, estudios americanos señalan que su administración incrementa el riesgo individual de sufrir esta enfermedad oncológica en un 0,3%.

También en personas que presenten otras patologías como sobrepeso y obesidad, diabetes o hipertensión, será especialmente necesario extremar las precauciones a la hora de establecer una terapia de este tipo que, hay que recordar, siempre tendrá que ir acompañada de una serie de medidas dentro de una estrategia general de salud y autocuidado, que incluyan los imprescindibles hábitos de vida saludables.

 

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