Salud

Conviviendo con la menopausia: síntomas, fases y tratamiento

65ymás

Lunes 9 de marzo de 2020

5 minutos

Un alto porcentaje de mujeres pasan un tercio de su vida con menopausia

Consejos para cuidar el corazón de una mujer en la menopausia
65ymás

Lunes 9 de marzo de 2020

5 minutos

En los últimos años, el estilo de vida de las mujeres ha mejorado exponencialmente su calidad de vida. Teniendo en cuenta que su esperanza de vida media es a día de hoy superior a los 87 años, cada vez hay en nuestra sociedad más mujeres menopaúsicas. Concretamente, en España hay alrededor de 4 millones de mujeres en esta etapa, de la que un alto porcentaje pasarán en ella al menos un tercio de su vida.

La menopausia se define como el cese de la función ovárica durante más de 12 meses, lo que provoca que caigan los niveles de estrógenos y progesterona y que aparezcan los síntomas derivados de esta falta de hormonas. La menopausia se sitúa alrededor de los 50 años de media, con un espectro que va de los 48 a los 52 años, siendo una etapa de la vida por la cual pasan el 90% de las mujeres. Este período se caracteriza por presentar fuertes cambios endocrinológicos, variables en su repercusión clínica, que lleva a las pacientes a acudir a la consulta.

Los sofocos son algo habitual en la menopausia (Creative commons)

Síntomas

Cada mujer es distinta y los efectos que deja esta etapa de transición son muy variables. Algunas apenas presentan síntomas y en otras estos se manifiestan de forma evidente e implican molestias importantes. Tal y como explicaba recientemente la Dra. Carmen Pingarrón Santofimia, jefa de Equipo de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud San José (@quironsalud) en el 20 Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer (SAMEM), hay tres grandes grupos de síntomas a tener en cuenta para tratar y mantener la calidad de vida de las mujeres menopaúsicas:

  • Síntomas vasomotores o sofocos.

  • Síntomas de atrofia vulvovaginal y urinaria.

  • Síntomas derivados de la pérdida de masa ósea: osteoporosis.

Los sofocos afectan al 70% de las mujeres y se producen de día y de noche, debido a la falta de hormonas en el sistema límbico. Alteran el sueño, y como consecuencia por la falta de descanso, se disminuye el rendimiento laboral y se aumenta la irritabilidad. Además, la disminución de hormonas también disminuye la líbido, y altera la vida de pareja.

Esa falta de hormonas también comporta cambios a nivel de las células vaginales, que se traduce en que disminuyan las secreciones habituales, causando sequedad y atrofia de los tejidos de vagina y vulva. Esto provoca que un 50% de las mujeres tengas relaciones sexuales difíciles y dolorosas. Además, la atrofia uretral, unida a la debilitación del suelo pélvico, pueden paso a la aparición de la incontinencia urinaria.

Igualmente, debido a la disminución de los estrógenos, comienza a disminuir la densidad mineral del hueso, volviéndose más frágil y vulnerable a fracturarse en cualquier caída. A partir de los 50 años, casi la mitad de las mujeres pueden sufrir una fractura osteoporótica. "Un problema de salud tan importante, que si sumamos todos los infartos de miocardio, todos los accidentes cerebrovasculares (ACVAS) y todos los cánceres de mama, no llegaríamos al total de fracturas osteoporóticas", afirma la Dra Pingarrón.

Las principales fracturas son las de Colles o de muñeca, las vertebrales y las de cadera. En este sentido, es importante prevenir la cascada fractuaria, ya que las fracturas de muñeca quintuplican el riesgo de fracturas vertebrales y estas a su vez duplican el riesgo de fractura de cadera. Estas últimas cursan con un 20% de mortalidad y de las que sobreviven, la mitad quedan con un grado de discapacidad elevado

La actividad física en las mujeres ayuda a reducir el riesgo de fractura tras la menopausia

Fases

La pérdida hormonal no se suele producir de manera brusca. En la mayoría de las mujeres, suele darse un primer período, conocido como premenopausia, en el que se desarrolla una transición hacia la menopausia, durante un tiempo aproximado de unos cinco años, aunque puede ser más corto y precoz en mujeres fumadoras y sujetas a estrés.

En la premenopausia se producen diferentes cambios que pueden afectar tanto al ritmo físico de la mujer, como alterar su ciclo menstrual, síntomas vasomotores, sequedad en la piel y mucosas, cambio en la distribución de la masa corporal e inicio de un incremento en el ritmo de pérdida de la masa ósea; como a aspectos psicológicos de su vida, produciéndose cambios emocionales, depresión, ansiedad o pérdida de la capacidad de atención.

Posteriormente, se produce la menopausia propiamente dicha, delimitada por la fecha de la última menstruación, que es el signo que marca la irrupción de una nueva etapa en la vida de la mujer, en la que desaparece su capacidad fértil y que se prolonga paulatinamente hasta llegar a la postmenopausia, etapa anterior a la edad senil o a la vejez. No obstante, todas estas etapas comprenden un fenómeno natural y evolutivo de adaptación, y que de acuerdo a la intensidad de su sintomatología pueden ser tratadas para permitir una vida plena y de calidad durante esta transición.

Lo que engorda la menopausia

Tratamiento

La experta de Quirónsalud considera que hay que aportar soluciones preventivas y de tratamiento para los cuidados médicos destinados a la mujer madura. Estos pasan por:

  1. Dieta y ejercicio. Es fundamental una dieta rica en omega 3, calcio, vitaminas, minerales y proteínas. Además, para prevenir y reducir el riesgo de que se produzcan fracturas óseas es muy recomendable hacer algo de ejercicio físico de forma regular.

  2. El tratamiento de los sofocos puede realizarse si son leves con isoflavonas o derivados del polen, pero si son moderados o importantes debe emplearse la terapia hormonal sustitutiva, que además ralentiza la pérdida de densidad ósea y aporta protección a nivel cardiovascular.

  3. La atrofia vulvovaginal también conocida como Síndrome Genitourinario de la Menopausia tiene diferentes tratamientos en función de su severidad. Si es leve, se puede recurrir a hidratantes o lubricantes, pero si es moderada o severa se debe emplear un tratamiento con estrógenos locales o un tratamiento no hormonal por vía oral, como ospemifeno, o recurrir al láser vaginal.

  4. En cuanto a la osteoporosis, es importante que los facultativos realicen una una buena historia clínica de la paciente, donde se identifiquen factores de riesgo y antecedentes familiares o personales de fracturas y, si es posible, hacer una densitometría ósea.

De esta forma, si la paciente tiene sofocos se comenzaría con la terapia hormonal sustitutiva. Si no es así, en estos primeros años también se dispone de los SERM, que son fármacos que simulan la actividad de los estrógenos en ciertos tejidos, mientras que inhiben su acción en otros. Para la osteoporosis se recurriría a los clásicos bifosfonatos o al denosumab, medicamento que se usa para prevenir o tratar problemas óseos. 

Por último, apunta la Dra. Pingarrón, es importante aportar niveles adecuados diarios de calcio y vitamina D. Los últimos documentos de consenso sitúan las necesidades diarias de aporte de calcio alrededor de 1.200 mg. y de vitamina D alrededor de 1.000 unidades diarias.

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