Salud

El médico del primer paciente con Covid en UCI: "En febrero nadie nos creía"

Marta Jurado

Foto: Sandra Lázaro

Sábado 5 de septiembre de 2020

5 minutos

Gabriel Heras defiende en su libro 'En primera línea', que nadie tendría que haber muerto solo

Gabriel Heras copy Sandra Lázaro

Uno no sabe que pasará a formar parte de la Historia hasta que está en ella. El intensivista Gabriel Heras ostenta el dudoso honor de ser el médico del primer diagnosticado con Covid-19 en una UCI española. Era 27 de febrero de 2020 cuando en una abarrotada UCI del Hospital Universitarios de Torrejón en Madrid (@HUdeTorrejon) el laboratorio confirmó el primer positivo en España sin contacto con ningún país de riesgo –en aquel momento China o Italia–. 

El paciente cero era un hombre de 77 años con neumonía y en estado grave, con un patógeno desconocido y al que se le sometió a una PCR preventiva, "por si acaso", que resultó ser SARS-CoV2. "Al poco rato la noticia salió en los periódicos digitales y el teléfono empezó a hervir" relata Heras en una entrevista telefónica a 65Ymás, quien recuerda el momento como la chispa que prendió todo. 

"Todos nos dimos cuenta de que estábamos a punto de entrar en una fase de progresión exponencial. Lo bueno de ser los primeros era que teníamos test y EPIs suficientes –que luego escasearon–; lo malo es que nadie nos creía. Otros hospitales se negaban a aceptar pacientes de nuestro centro pese a que teníamos los servicios colapsados", asegura el médico, quien recuerda que no solo tuvieron el primer diagnóstico, sino que se convirtieron en el primer hospital Covid. "Si se hubiesen intentado contener en un primer momento Madrid y Cataluña, no estaríamos ahora así", considera.

Un camión que empezó a arrollar las UCI

A partir de ese momento comenzó "la locura", los aislamientos y la identificaciones de contactos, cuenta Heras, hasta que un día él cayó enfermo y aprovechó el mes que pasó de baja para "vomitar" todo lo vivido en el libro autobiográfico 'En primer línea (@ed_peninsula, 2020).

Un relato desde "el frente de batalla" de una guerra que ha sido prácticamente invisible para la mayoría por las escasas imágenes de dolor que se han difundido sobre ella. Pero que protagonistas en primera persona como este médico intensivista ha aprovechado para abrirse en canal y mostrar las incertidumbres y temores que les sobrevenían cada día.

Una exploración en tono reflexivo y crítico, señalando los errores cometidos durante la crisis del coronavirus que califica como "camión" que empezó por arrollar "su UCI", para luego extenderse a toda España. "No dimos importancia a lo que venía de China en forma de "memes", luego no quisimos seguir el modelo de Italia y se nos fue de las manos", afirma, mientras defiende que las autoridades no han hecho lo suficiente y eso "no puede volver a ocurrir".

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"En nuestro hospital nadie ha muerto solo"

Uno de los caballos de batalla de Gabriel Heras ha sido humanizar el trato a los pacientes de UCI. Por eso, señala como el mayor drama de esta crisis que se haya permitido la muerte en soledad. "Se tomaron decisiones por miedo en un primer momento, pero no había necesidad de que los pacientes muriesen solos en los hospitales o en las residencias", sostiene, molesto con los protocolos de las autoridades.

Así Heras aclara que en su hospital permitieron en todo momento que los familiares se despidiesen "como toca", facilitando trajes y equipos de protección o a través de otras vías de comunicación. "El coronavirus no puede quitarnos la humanidad", opina. De hecho recuerda cómo uno de los momentos más emocionantes, el aplauso que dedicó al equipo médico una compañera sanitaria que llegó a darle "el último adiós" a su padre en situación terminal. "En mi hospital jamás me hubiesen permitido pasar este momento con mi padre", contó.

En opinión de Heras, el coronavirus ha "dinamitado" todos los avances logrados en los últimos años para mejorar la dignidad de los pacientes en el proceso de morir. Y él sabe de lo que habla ya que ha sido el responsable del Proyecto Internacional de Investigación para la Humanización de las Unidades de Cuidados Intensivos (@HUMANIZALAUCI). Un proyecto para el que pidió incluso reducción de jornada para poder dedicarle más tiempo. Pero Heras no tira la toalla, y prepara ahora un protocolo para humanizar la sanidad en urgencias y también el trato a los mayores, ya que lo considera un asunto "urgente".

El Covid "no es solo una enfermedad de viejos"

Otra de las críticas que vierte este profesional es contra el discurso que se ha dado a la opinión pública. "Se ha dicho que es una enfermedad de "viejos", se les ha metido mucho miedo a los mayores y no a los jóvenes y eso ha tenido consecuencias", considera. Así, afirma que él ha visto ingresar en su hospital a muchos jóvenes con coronavirus, por lo que invita a no bajar la guardia. 

Pero reconoce que el colectivo más dañado ha sido el de las residencias. "Ha sido un desastre". Preguntado sobre si ha habido limitación de acceso a las UCI para los mayores de 80 años, defiende que la edad es algo a tener en cuenta, pero no el único factor. "Son decisiones que tomamos cada día en base a varios criterios clínicos, pero que no siempre tienen que ver con la edad. Si hubiese entrado Pau Donés en mi hospital, por ejemplo, no hubiese entrado en UCI por su esperanza de vida", explica Heras. 

Mientras, sigue defendiendo que si esto se explica como se debe, los mayores y el resto de la población, "lo entenderían". Se alegra sin embargo que la sociedad haya sido consciente de la falta de recursos en la sanidad pública, incluido los respiradores. "El coronavirus nos ha hecho ver que no tenemos la mejor sanidad del mundo", en referencia a un mantra repetido durante años.

"Admiraba mucho a Fernando Simón pero ya no le creo"

En opinión de Gabriel Heras, se ha descargado en los profesionales la responsabilidad de suplir las deficiencias de un sistema mal diseñado. "Lo que no se puede es tener una sanidad fraccionada en 17 sistemas diferentes, que imposibilita cualquier decisión". Y aunque reconoce que al principio vio bien el mando único en el Gobierno, ahora considera que se ha demostrado "ineficaz".

De cara a la segunda ola teme por lo que pueda pasar. "Los sanitarios estamos agotados y acojonados". "Todo ha sido posible gracias al esfuerzo y sacrificio de los profesionales que han trabajado hasta el agotamiento, con miedo a contagiarse ellos y a sus familias, sin apenas recursos en los peor de la pandemia", relata. "Ahora vendrá una pandemia emocional, porque no nos hemos recuperado y lo peor es que muchos se han infectado y muerto por el camino", recuerda. 

Por eso, asegura que le "hierve la sangre" con Fernando Simón desde el día en el que afirmó que cuando un profesional sanitario se infecta, todos los que están a su alrededor son testados y se identifica a todos aquellos que den positivos. Heras asegura que "eso es mentira" y que como médico debería saber que la confianza se pierde con una sola mentira. "En ese mismo día, debería haber dimitido", señala, admitiendo que era un profesional muy respetado por su currículum. "Ese día dejó de ser médico para convertirse en político".

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Encar Hace 22 días
Sin duda. Todos pensabamos que China quedaba muy lejos. Cuando llegó a Italia, la cosa ya «nos podía salpicar». Y efectivamente, hemos aprendido que los servicios esenciales no eran tan eficaces como pensabamos. Enhorabuena por el articulo.