Salud

Mitos y verdades sobre los piojos

Ignacio Casanueva

Viernes 12 de junio de 2020

2 minutos

Mitos y verdades sobre los piojos

Cada año las familias con niños reciben un aviso de los colegios sobre la prevención o alerta de casos de piojos.

Durante mucho tiempo se han dicho verdades, medias verdades o falsos bulos sobre estos insectos que no solamente afectan a los niños, sino que no discriminan por edad ni sexo.

Antes de contarlas hay que aclarar que los piojos son unos insectos de pequeño tamaño, como una semilla, que no saltan ni vuelan, sino que se arrastran. Son difíciles de ver porque huyen de la luz y se esconden en cuanto se separan los cabellos.

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Aunque se suelen asociar al otoño, su presencia es continua durante todo el año, y crecen especialmente en las épocas de calor.

No son exclusivos de los niños. La forma de contagio es mediante el contacto directo, por lo que pasan de una cabeza a otra, siendo el juego en los colegios el lugar perfecto para esta proliferación. “Los piojos no entienden de clases sociales ni que sea niño o niña”, explica la doctora Gloria Garnacho, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología y dermatóloga del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.

Otro de los errores más comunes es pensar que la suciedad atrae a los piojos, cuando se ha demostrado que se adhieren mejor al cabello limpio. Esto no es razón para no lavarse el pelo, ya que la diferencia, para el piojo, entre un estado y otro es mínima.

Algunos factores que sí se han demostrado que influyen a la hora de que uno de estos “visitantes” nos escojan son:

  • El ph de nuestro cuero cabelludo.
  • El tipo de pelo: el que es fino suele gustar más a estos insectos ya que se agarran con mayor facilidad, siendo el rizado el que menos
  • La largura del cabello: los cabellos largos tienen más probabilidades de contacto directo, por lo que el insecto tendrá más campo para su contagio.

Tratamientos

Aunque siempre se ha dicho que la mezcla y el vinagre es una forma natural de eliminar este problema, sus resultados son menos eficaces que acudir al médico y seguir una de las dos opciones de tratamiento:

Permetrina: Es el clásico. Se trata de un compuesto químico que mata tanto al piojo como a la liendre, las huevas. Su uso indiscriminado durante años ha hecho que aumente el porcentaje de piojos resistentes a ella, de modo que siempre se recomienda volver a utilizarla al cabo de 7 o 10 días.

Dimeticonas: son la otra opción del tratamiento. Se tratan de siliconas de alta densidad que asfixian al piojo por mecanismos físicos. Aunque tienen un coste mayor, no suelen generar resistencia y son la mejor opción para personas asmáticas o con la piel sensible

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