Salud

La Navidad es uno de los momentos más duros a la hora de sufrir el 'síndrome de la silla vacía'

Antonio Castillejo

Domingo 22 de diciembre de 2019

3 minutos

El síndrome hace referencia a los sentimientos que surgen tras una pérdida y se agravan estas fechas

La Navidad es uno de los momentos más duros a la hora de sufrir el 'síndrome de la silla vacía'

Son muchos los mayores que a sus enfermedades crónicas añaden el conocido como síndrome de la silla vacía, ese que solemos relacionar con el fallecimiento de un ser querido, pero que también aparece tras un abandono o en una situación de soledad no deseada. Básicamente, el síndrome de la silla vacía hace referencia a los sentimientos que aparecen tras una pérdida significativa y que se intensifican en las celebraciones y fechas señaladas como Navidad, en las que se percibe más la ausencia de nuestro ser querido. Son días en los que se espera que todo sea especial y, por lo tanto, se supone que se deberían celebrar con alegría y entusiasmo.

Durante las fechas navideñas cobran una mucho mayor importancia los lazos familiares, pero también los informales de apego entre personas con fuerte relación entre ellas, aunque no se tenga contacto habitual con ellas. Sobre todo durante la Nochevieja todos tenemos tendencia a magnificar los grandes momentos vividos junto a las personas queridas. Esto es, en principio, algo bueno y deseable, pero también pude tener la contrapartida del síndrome de la silla vacía y acentuar aún más las ausencias, la tristeza, la soledad y la depresión.

Soledad

"Para las personas que están solas sin desearlo, este problema se hace más evidente en Navidad. A nivel emocional y psicológico, la nostalgia y sentimientos de tristeza, de soledad y/o abandono pueden verse incrementados en estas fechas y celebraciones, ya que habitualmente son eventos que se han compartido o se comparten con familiares y amistades y en estas circunstancias incrementan la carga emocional asociada a estos duelos y pérdidas significativas no solo afectivas y relacionales, sino también relativas a la salud y autonomía real y percibida", apunta la doctora Marta Giménez PáezPsicóloga Sanitaria y Directora del Área de Investigación e Innovación en el Centro de psicología de Madrid "Área Humana".

Síndrome de la silla vacía

"Durante las Navidades la soledad que sufren nuestros mayores se puede agravar porque, a pesar de ser fechas de celebración familiar, las dinámicas de las familias han cambiado y mucha gente aprovecha estos días para marcharse de vacaciones, con lo que aún tienen menos contacto con sus mayores", explica José Augusto García Navarro, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) para quien "si además ya no tienes a tu pareja o a otro ser querido puedes tener esa sensación de tristeza por su falta y unido a la necesidad de celebrar estas fechas puede hacer aparecer el síndrome de la silla vacía. Para reducirlo al máximo yo aconsejo no evitar el sentimiento de tristeza sino integrarlo, preparar la celebración con otros familiares y, si es necesario, cambiar el lugar de la celebración".

Soledad

Podría confundirse este síndrome con la natural tristeza que se siente tras perder a un ser querido o, sencillamente, encontrarse solo, pero lo cierto es que cobra una especial virulencia en los momentos en los que se supone debían ser semillero de alegría, de alboroto y de festejar, que se han festejado durante decenas y decenas de años. La Navidad. Ese momento en que, a la hora de cenar el 24 de diciembre, de comer el 25 y volver a cenar el 31, quien lo padece sólo ve ante sí una silla vacía. Estas personas sufren el síndrome en su propia casa, lo que aumenta su situación de vulnerabilidad, no solo se sienten solas sino que también sufren el duelo de la persona con la que hasta no hace tanto convivía. No lo olvidemos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado de que la soledad es una de las causas principales del deterioro de la salud en personas mayores.

La silla vacía da silencioso testimonio de ese vacío que existe en la mesa navideña que hace a quién padece este tan habitual síndrome sentirse aún más aislado del resto y tener un fuerte sentimiento de soledad no deseada. Y no podemos olvidar que los datos son abrumadores. En España, una de cada cinco personas mayores de 65 años vive sola. Más de 2 millones, según los últimos datos del INE. Entre ellas, más de 850.000 superan los 80 años y la gran mayoría son mujeres: 662.000. Además, un 27% de las personas mayores atendidas por Cruz Roja no reciben visitas nunca o casi nunca y un 23% no tiene a quién contarle sus problemas

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