Preguntas

¿Cuándo debes acudir a medicina interna en primer lugar?

Mariola Báez

Foto: Bigstockphoto

Viernes 16 de agosto de 2019

2 minutos

Esta especialidad médica se encarga del diagnóstico y del tratamiento de múltiples patologías

Medicina interna

Es una especialidad que resulta familiar pero de la que, generalmente, se sabe poco. Un internista se centra en el cuidado global de las personas adultas. No es exactamente un médico de familia, aunque pueda ejercer perfectamente esta función, ni tampoco un especialista que aplica sus conocimientos a un órgano o sistema concreto de nuestro cuerpo. La Sociedad Española de Medicina Interna (@Sociedad_SEMI), en su libro Medicina Interna de Alto Valor, señala que un internista debe considerar conjuntamente los aspectos psicosociales y médicos para mejorar la calidad de vida de las personas a las que atiende.

Su función resulta especialmente importante en el caso de adultos con patologías que afectan a distintos órganos a la vez, cuyo diagnóstico y tratamiento requiere una visión global del organismo y de la situación concreta de cada persona.

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¿Qué enfermedades se suelen tratar en medicina interna?

Patologías infecciosas, diabetes tipo 2, enfermedades autoinmunes, hipertensión arterial, problemas de tiroides, colesterol… Estas son algunas de las complejas dolencias que pueden requerir la intervención de un internista, como señala el Hospital La Paloma (@lapalomahosp) de Las Palmas de Gran Canaria.

En general, un médico dedicado a esta especialidad se centra en la prevención y la detección en casos de pluripatologías, estableciendo las actuaciones necesarias para su tratamiento conjunto, evitando así la posible interactuación entre distintos medicamentos que podrían provocar reacciones adversas no deseadas. En cualquier caso, el médico internista siempre podrá indicar a un paciente la necesidad de acudir a un determinado especialista y, en ningún caso, realizará un tratamiento que implique algún tipo de cirugía.

Cualquier persona puede acudir a la consulta de un internista, tanto si considera que presenta síntomas que resultan difíciles de identificar con una enfermedad concreta, como si sufre varias patologías al mismo tiempo que complican un diagnóstico certero. También es habitual que sea el médico de familia quien derive a un paciente a medicina interna si lo considera oportuno.

Ante la presencia de factores de riesgo para la salud, como pueden ser el sobrepeso, el tabaquismo o el alcoholismo, la consulta con un médico internista puede resultar aconsejable, especialmente pasados los 40-50 años.

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