Preguntas

¿La edad es un factor de riesgo frente al ictus?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Domingo 23 de junio de 2019

1 minuto

Entre 110.000 y 120.000 personas sufren cada año en España un accidente cerebrovascular

¿La edad es un factor de riesgo frente al ictus?

Son datos que aporta la Sociedad Española de Neurología (SEN @seneurologia) recordando la importancia de saber reconocer los síntomas de un ictus, para prestar una atención sanitaria urgente que evite, en lo posible, sus secuelas.

El ictus es el resultado de distintas enfermedades, que pueden afectar a los vasos sanguíneos que llevan al cerebro el oxígeno y los nutrientes que necesita para su funcionamiento. Cuando uno de esos vasos se rompe o se obstruye, es cuando se desencadena esta grave situación.

La Asociación Freno al Ictus (@frenoalictus) afirma que, en el 90% de los casos, los accidentes cerebrovaculares se pueden prevenir conociendo los factores de riesgo y tomando las medidas oportunas. La edad avanzada es uno de ellos. Se trata del proceso natural de envejecimiento y no puede modificarse, pero hay que dejar claro que es un cúmulo de factores el que puede provocar un ictus y no exclusivamente el hecho de cumplir años.

¿La edad es un factor de riesgo frente al ictus?

¿Hasta qué punto influye la edad?

A partir de los 60 años, el riesgo de sufrir un ictus se incrementa. Son los hombres los que presentan un mayor índice de prevalencia, aunque entre las mujeres la mortalidad es superior. También la Federación Española de Ictus (@ictusfederacion) confirma esta realidad, basándose en estudios recientes que estiman que más del 20% de la población española mayor de 60 años podría sufrir un ictus en los próximos 10 años.

Las cifras asustan pero, frente a ellas, hay que destacar que la edad no es determinante y medidas tan básicas como mantener hábitos de vida saludables u optar por una dieta variada, sin exceso de sal o grasas, pueden hacer mucho a nivel de prevención.

Es importante conocer qué otros factores influyen a la hora de que un ictus llegue a producirse, para así intentar evitarlo. Nadie está libre de esta enfermedad, pero si superas los sesenta, evitar la obesidad haciendo ejercicio moderado y acorde a tu estado físico, seguir una dieta equilibrada que contribuya a mantener bajo control la hipertensión y los niveles de colesterol, o no seguir unos hábitos nocivos, como el tabaco o la ingesta excesiva de alcohol, son medidas que están en tu mano y que resultan vitales para reducir el riesgo y no padecer las secuelas de esta enfermedad.

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