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La esplenomegalia o hipertrofia del bazo puede ser síntoma de patologías hepáticas o tumores

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Domingo 19 de enero de 2020

2 minutos

Este órgano, ubicado encima del abdomen, es vital pues ayuda a la prevención de infecciones

La esplenomegalia o hipertrofia del bazo

Si el bazo se agranda presentando un tamaño más grande de lo normal entonces decimos que se ha producido una esplenomegalia. Este órgano, ubicado encima del abdomen en su parte superior izquierda, bajo las costillas, es vital pues ayuda a prevenir infecciones además de formar parte del sistema linfático. En el caso de presentar una inflamación nos está informando de que algo no funciona bien en nuestro organismo.

Sensación de saciedad

Algunas de las patologías asociadas a la esplenomegalia son las hepáticas (cirrosis, por ejemplo), las relacionadas con trastornos de la sangre, o también artritis reumatoide o lupus, y algunos tipos de cáncer, como leucemias o linfomas, entre otros. Del mismo modo, se vinculan a este síntoma infecciones virales como la mononucleosis, bacterianas como la sífilis o incluso la malaria. Trastornos metabólicos, como la enfermedad de Gaucher y la enfermedad de Niemann-Pick, constituyen otras de las posibles causas de la alteración del bazo.

Puede que no presente síntomas y que se detecte en un control rutinario. Y en el caso de que haya manifestaciones, las más habituales son cansancio, una sensación de saciedad exagerada a pesar de no haber comido apenas, dolor o inflamación localizados, sangrados o moratones que surgen fácilmente, anemia o infecciones recurrentes.

La forma de detectarlo es o bien por un análisis de sangre o bien por alguna prueba radiológica, ultrasonidos o resonancia magnética.

La enfermedad de Gaucher, un trastorno hereditario que afecta al hígado o al bazo

La importancia del bazo

Aunque el bazo no es un órgano del que se hable con frecuencia, es el responsable de realizar ciertas funciones cruciales para el buen funcionamiento del cuerpo. Así, se encarga de las células inservibles o deterioradas las cuales filtra y elimina, y a su vez fabrica linfocitos o glóbulos blancos, de modo que nos protege de infecciones. Interviene igualmente en una correcta coagulación de la sangre, pues almacena plaqueta y glóbulos rojos.

En el caso de que su tamaño sufra una alteración puede repercutir directamente en nuestra salud, ya que se reducen la cantidad de células sanas al no poder realizar correctamente su labor de filtrado. E incluso puede retener más plaquetas de lo normal, lo que no es bueno para la coagulación. Si estas se acumulan junto a los glóbulos rojos, el órgano se puede obstruir y provocar un mal funcionamiento del mismo.

Como detrás de esta anomalía suele haber otro trastorno de salud, antes de tratarla se investigará la causa que la ha originado para así poder abordarlo correctamente.

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