Preguntas

¿Pueden los mayores someterse a sesiones de biorresonancia?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Domingo 12 de enero de 2020

6 minutos

Utiliza las ondas electromagnéticas para la regulación del organismo y así conseguir su equilibrio

Pueden los mayores someterse a sesiones de biorresonancia
Teresa Rey

Foto: Bigstock

Domingo 12 de enero de 2020

6 minutos

La biorresonancia es una terapia que se estudia desde los años 70 y está basada en la creencia de que el cuerpo tiene capacidad propia para autocurarse y que es necesario estimularla para recuperar su salud. Esta idea la comparte con la medicina biológica y por ello se engloba dentro de la misma. Se basa en la biofísica y en el principio de la dualidad materia-energía. Utiliza, por tanto, las ondas electromagnéticas para la regulación del organismo y así conseguir que este llegue a un equilibrio. Al mismo tiempo, se emplea para intervenir en cualquier alteración que se detecte dentro de este campo.

Las ondas que nos alteran

Aunque fueron varios los expertos que se dedicaron a estudiarla, se le atribuye al doctor Franz Morell que, junto con su yerno el ingeniero Erich Rache, desarrolló en 1977 el sistema Mora para poder practicar terapias de biorresonancia usando conocimientos de acupuntura, homeopatía y electroacupuntura de Voll. Por otro lado, el ingeniero alemán Paul Schmidt creó un método propio en 1976, basado en un generador de frecuencias específico al que tienes que exponer el organismo con el objeto de estimular la autocuración.

Este sistema es un método de diagnóstico y tratamiento que aborda distintos trastornos mediante la neutralización de las ondas que llevan al cuerpo a enfermar y de la potenciación de las que le ayudan a curarse. La terapia defiende que a través de las ondas electromagnéticas, que son similares a las fisiológicas, se recupera la capacidad autoreguladora del organismo. Algo que, por ejemplo, también defienden otras terapias energéticas como la acupuntura o la homeopatía, en las que se considera que el propio cuerpo genera un flujo de energía que contribuye a su mejoría en los procesos de enfermedad.

Desde esta teoría, se considera que primero acontece una alteración energética, antes que una funcional u orgánica. Esto es así porque las células, los tejidos y los órganos se expresan por medio de ondas. Cuando se produce algún contacto con un microorganismo, un tóxico o hay estrés, las ondas de desequilibran y el organismo pierde control sobre sí mismo dando lugar a la enfermedad.

Ondas electromágneticas

Método diagnóstico

Uno de los elementos característicos de la biorresonancia es que se puede emplear como medio de diagnóstico, ya que con ella se puede detectar un problema antes de que tengan lugar síntomas funcionales u orgánicos. Es así un método preventivo, indican quienes la practican. De hecho, permite hacer en una misma sesión escáner, diagnóstico y tratamiento.

Los defensores de esta terapia aseguran que su finalidad no es curar enfermedades, sino estimular la capacidad que cada individuo tienen de autocurarse y por ello se focaliza en la causa primera de la patología, que parte de esa desestabilización energética ya mencionada.

Para practicarla es necesario tener un equipo de biorresonancia cuántica. Este recurre a unos electrodos que captan la frecuencia bioenergética de cada individuo. Estos se colocan en manos y pies, y se conectan a la máquina que posee un software médico que registra las frecuencias vibratorias del paciente, de tal modo que después le son devueltas según las necesidades de su organismo. El funcionamiento es algo similar a la transmisión de los impulsos nervios en un electrocardiograma.

Así la biorresonancia detecta las ondas electromagnéticas alteradas y las reprograma de nuevo por medio de un filtro de resonancia molecular, que separa y clasifica las ondas en armónicas y disarmónicas. Potencia las primeras y neutraliza las que son patológicas.

Sesiones de biorresonancia

Aplicaciones  

Este método se aplica en muchas afecciones. Tiene usos en el tratamiento de alergias, trastornos gastrointestinales, intolerancias alimentarias, candidiasis, problemas dermatológicos, asma, bronquitis, enfermedades reumáticas o enfermedades inflamatorias o degenerativas.

Es ante todo un tratamiento individualizado, ya que el registro de las frecuencias alteradas es único en cada paciente. Además es un método seguro, según los expertos, sin efectos secundarios ni contraindicaciones, ya que activa los mecanismos de defensa del enfermo. No obstante, en el caso de las personas mayores, se debe indicar todas aquellas enfermedades que se padezcan. Del mismo modo, este método se puede compatibilizar con otras opciones terapéuticas.

Sus efectos varían de una persona a otra y no se obtienen los mismos resultados con las mismas sesiones en idénticos trastornos de salud. Hay que evaluar la edad de la persona, el tipo de enfermedad que presenta y cuánto tiempo lleva instalada ésta en su organismo. Todos estos factores influyen a la hora de presentar mejorías.

Con la biorresonancia se pueden detectar deficiencias vitamínicas, alteraciones inmunológicas o la presencia de virus, bacterias o parásitos, entre otros. También es un método empleado para analizar la existencia de posibles intolerancias alimentarias o problemas como el estreñimiento, el Síndrome de Colón Irritable, hinchazón abdominal, digestiones pesadas o incluso la obesidad. En cuanto a la piel, se aplica en eccemas o psoriasis. Por otro lado, a veces se usa para aliviar el dolor de cabeza o en trastornos como fatiga, ansiedad artritis, fibromialgia, etcétera.

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Teresa Rey

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