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Trastorno paranoide de personalidad: ¿qué es y cómo afecta a los mayores?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Domingo 15 de diciembre de 2019

3 minutos

Las personas que lo sufren se caracterizan por poseer una desconfianza injustificada hacia los demás

Trastorno paranoide de personalidad: ¿qué es y cómo afecta a los mayores?

Un trastorno paranoide de la personalidad es un problema de salud mental, en el que las personas que lo sufren se caracterizan por poseer una desconfianza injustificada hacia los demás. Tienen un pensamiento generalizado y es que consideran que quienes les rodean buscan dañarles o engañarles. En su mente predomina la idea de que van a ser atacados en cualquier momento, y aunque no hay ningún indicio para constatar que esto sea así, persisten en esta idea y en esta sospecha que carece de fundamento.

Los factores en los mayores

Según el informe Síntomas paranoides en pacientes ancianos, publicado en la Revista de Toxicomanías (R.E.T.), las personas mayores pueden experimentar un cambio agudo de estatus mental a consecuencia de otras enfermedades, corresponder con síntomas de conducta y psicológicos de demencia o por un trastorno mental psicótico afectivo o primario subyacente.

El principal inconveniente es que cuando este tipo de problemas mentales son tardíos a veces resultan difíciles de diagnosticar. Hay que tener en cuenta que a medida que se cumplen años se produce un declive en distinto ámbitos de la vida que no solo está relacionado con la salud, también con factores sociales, económicos, además de los físicos o cognitivos, entre otros. Al mismo tiempo, existen más factores de riesgo que predisponen a estos desequilibrios como la pérdida de seres queridos, enfermedades graves, deterioro cognitivo, etcétera.

Por ello, en edades avanzadas es necesario ser muy cuidadosos con el diagnóstico y analizar qué elementos pueden haber sido determinantes para que se produzca un decaimiento psicológico, evaluar la posible aparición de problemas mentales en esta etapa de la vida y la comorbilidad que se pueda dar entre todos ellos, según se apunta en el estudio Actualización y registro de casos de trastornos de personalidad en el anciano, de K. McKenney y J.A. Cervilla.

Los expertos apuntan además que los trastornos de personalidad en edades avanzadas son todavía un tema inexplorado. “Hay pocos estudios y resultados contradictorios. Esto se debe en parte a las grandes dificultades existentes para diagnosticar esta patología en este grupo poblacional”.

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Cómo se muestra un paranoide

Las personas con trastorno de personalidad paranoide están obsesionadas con la idea de que otros individuos les van a hacer algún mal. Por eso se muestran siempre al acecho de posibles amenazas o acciones adversas contra ellos, tratando de encontrar en sus comportamientos actitudes que tienen como finalidad perjudicarles. Siempre están vigilantes, al acecho, y hasta pueden interpretar mal el intentar prestarles ayuda. Consideran que sus amigos son desleales y pueden acumular un gran rencor.

Cuando se comunican con otros se muestran recelosos y piensan que los demás tratan de insultarles e incluso imaginarse que se han referido a ellos de una manera que no es real, tergiversando los hechos. De esta manera, contraatacan de una forma desproporcionada y enojosa. De forma paralela, al tener una gran desconfianza hacia los demás, suelen querer controlarlo todo y buscan ser autosuficientes.

En el caso de los mayores, estos trastornos pueden adquirir otra dimensión en el sentido de que no solo se relacionan con una angustia personal, pues esta actitud puede repercutir en la carga de trabajo de los cuidadores. “En las personas mayores, las ideas persecutorias y la experiencia de vivir en un entorno social hostil conducen a un incremento del estrés, la prudencia, la ansiedad y la agitación”. Todo esto repercute en las relaciones con los familiares y amigos, y a su vez los cuidadores se muestran exhaustos y ansiosos debido a atención extra que necesita una persona mayor con un trastorno paranoide.

En general, se cree que ciertas patologías, los problemas de visión y audición, el aislamiento social y el propio envejecimiento, predisponen a un mayor riesgo de pensamientos persecutorios cuando se llega a ciertas edades. También los síntomas depresivos, la dificultad para desempeñar tareas diarias, problemas económicos o el género, influyen, entre otros.

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Terapia complicada

El tratamiento estará sujeto a la causa de la aparición del trastorno paranoide de personalidad, si hay detrás una depresión, los factores que se han mencionado y que lo han podido provocar, otras enfermedades, o si se trata de personas que tienen un deterioro cognitivo con paranoia o está asociado a algún tipo de demencia. El experto tendrá que evaluar cada una de estas posibilidades antes de decantarse por una terapia concreta.

A veces el abordaje se torna complicado para los facultativos, pues la personalidad de los individuos es compleja, ya que al mostrarse tan desconfiados pueden ser poco receptivos a recibir una terapia específica. Se suele recurrir, siempre que haya predisposición por parte del paciente, a la terapia cognitivo-conductual, que tiene como objetivo reeducar al paciente para que desaprenda aquellas conductas que ha adquirido y que no son correctas, y sustituirlas por otras adecuadas y que implican una adaptación al entorno. Además, el médico puede prescribir la ingesta de algún fármaco si así lo estima oportuno.

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